.

COSMÓPOLIS

Escrito por Sergio F. Pinilla
  • Titulo Original
    Cosmopolis
  • Producción
    Canal+, Rai Cinema, Téléfilm Canada, Prospero Pictures, France 2 Cinéma, Kinology, Alfama Films, Talandracas, Leopardo Filmes (Francia, Canadá, Italia, Portugal. 2012)
  • Dirección
    David Cronenberg
  • Guión
    David Cronenberg, a partir de la novela de Don DeLillo.
  • Fotografía
    Peter Suschitzky.
  • Música
    Howard Shore.
  • Montaje
    Ronald Sanders.
  • Distribuidora
    Vértigo
  • Estreno
    11 Octubre 2012
  • Duración
    108 min.
  • Intérpretes
    Robert Pattinson (Eric Packer), Sarah Gadon (Elise Shiffrin), Paul Giamatti (Benno Levin), Kevin Durand (Torval), Juliette Binoche (Didi Fancher), Samantha Morton (Vija Kinski), Jay Baruchel (Shiner), Mathieu Amalric (André Petrescu), Emily Hampshire (Jane), Patricia McKenzie (Kendra)

Spider (2002), Una historia de violencia (2005), Promesas del Este (2007), Un método peligroso (2011) y por último Cosmópolis. Toda una filmografía para el nuevo siglo, precedida si se desea por la visionaria Videodrome (1983) y por las irregulares pero gozosas Crash (1996) y eXistenZ (1999), películas con las que el realizador de Ontario comenzaba a trazar la radiografía de esta sociedad virtual e hipertecnificada, consumista y violenta, en la que nos encontramos ahora inmersos.cosmopolis2

Y aunque Cronenberg y su actor principal -el insufrible y “crepuscular” Robert Pattinson, quien sin embargo “da el pego” como broker amoral y especulativamente lobotomizado- presentaron la película en la Bolsa de Nueva York, lo cierto es que el rodaje se produjo en la ciudad de Toronto en su mayor parte, por lo que las localizaciones que se vislumbran en efecto chroma a través de la limusina –escenario principal de la película - pertenecen a la ciudad canadiense, pese a que en la narración se las haga corresponder con las calles neoyorkinas. Pero, ¿qué es lo que se cuenta en Cosmópolis? Para empezar el recorrido diario (en limusina) del tiburón de las finanzas Eric Packer y de su guardaespaldas y chófer Torval (interpretación maravillosa y patética la de  Kevin Durand) en lo que podría ser el primer día del fin del mundo, y en su propósito de atravesar una ciudad colapsada (por el tráfico, las manifestaciones, una reunión del G-20 y el funeral de un rapero) para poder llegar a tiempo de cortarse el pelo con su barbero de la infancia y también para encontrarse finalmente con el individuo que le tiene amenazado de muerte (Paul Giamatti en uno de sus habituales personajes grasientos e histriónicos). Durante el trayecto, Packer recogerá a toda una serie de asesores y compañías, fundamentalmente femeninas, que irán progresivamente saciando sus necesidades vitales y especulativas y que no lograrán convencerle de que apostarlo todo contra el yen chino es un mal negocio.

Como ocurría en la precedente Un método peligroso, el contexto de la película progresa gracias a los diálogos, literalmente tomados por el guionista Cronenberg de la novela homónima que publicara Don DeLillo en el 2003, y aquí está el principal hándicap para que la película llegue al gran público, pues habrá espectadores que se sientan expulsados por la exigencia y la densidad de los mismos. Sin embargo, esto no me ocurrió: en parte gracias al acierto del casting, y en parte debido también a las complejas relaciones eróticas que se desarrollan en la película, lo que ya es una marca de la casa en este director, convertido por muchos en autor de culto desde aquella mítica entrevista en el programa científico Redes de Eduard Punset (22-12-02, La 2 de TVE). La exploración de tacto rectal a la que es sometido Packer, mientras una de sus empleadas le observa, retorciendo del placer una botella de plástico, o la relación platónica y casta que mantiene con su reciente esposa, en contraposición con el desenfreno sexual que explota con el resto de compañeras, figuran desde ya en los anales de las mejores secuencias de sexo filmadas de todos los tiempos, con la dificultad añadida de estar rodadas dentro de una limusina (acondicionada, eso sí, y con ópticas especiales mediante).

Si la limusina y lo que acontece en ella es la metáfora de la película, aquella exploración rectal proporciona el tema central, el motivo que dota de sentido a la peripecia de Packer, y que a la vez comunica esta película, más discursiva y cerebral, con el cine anterior del que fuera considerado apóstata de “la nueva carne” (y de nuevo me refiero a la larga vida de la fundacional Videodrome), especialmente con Inseparables, la película en la que dos gemelos ginecólogos (interpretados por Jeromy Irons) se enamoran de una mujer con el útero trifurcado. En Cosmópolis, lo deforme, lo asimétrico, se convierte una vez más en factor desencadenante del caos, pero también afortunadamente en elemento determinante para la evolución del ser humano.

Utilizamos cookies propias y de terceros con el fin de mejorar la experiencia del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.
Ver política de cookies.