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EL ATLAS DE LAS NUBES

Escrito por Francisco M. Benavent
  • Titulo Original
    Cloud Atlas
  • Producción
    Stefan Arndt, Grant Hill, Tom Tykwer, Andy Wachowski, Lana Wachowski (Cloud Atlas/ X-Filme Creative Pool/ Anarchos Pictures/ A Company/ ARD Degeto Film)(EE.UU.-Alemania-Hong Kong-Singapur, 2012).
  • Dirección
    Tom Tykwer, Andy Wachowski, Lana Wachowski
  • Guión
    Tom Tykwer, Andy Wachowski, Lana Wachowski
  • Fotografía
    John Toll, Frank Griebe
  • Música
    Tom Tykwer, Johnny Klimek, Reinhold Heil
  • Montaje
    Alexander Berner
  • Distribuidora
    Warner Bros
  • Estreno
    22 Febrero 2013
  • Intérpretes
    Tom Hanks (Dr. Henry Goose/ Director del hotel/ Isaac Sachs/ Dermot Hoggins/ Actor parecido a Cavendish/ Zachry), Halle Berry (Nativa/ Jocasta Ayrs/ Luisa Rey/ Invitada en la fiesta india/ Ovid/ Meronym), Jim Broadbent (Capitán Molyneux/ Vyvyan Ayrs/ Timothy Cavendish/ Violinista coreano/ Presciente 2), Hugo Weaving (Haskell Moore/ Tadeusz Kesselring/ Bill Smoke/ Enfermera Noakes/ Huésped Mephi/ "Old Georgie"), Jim Sturgess (Adam Ewing/ Huésped pobre del hotel/ Padre de Megan/ Montañés/ Hae-Joo Chang/ Adam: cuñado de Zachry), Doona Bae (Tilda/ Madre de Megan/ Mujer mejicana/ Sonmi-451/ Sonmi-351/ Prostituta), Ben Whishaw (Grumete/ Robert Frobisher/ Dependiente/ Georgette/ Miembro de la tribu), Keith David (Kupaka/ Joe Napier/ An-kor Apis/ Presciente), James D’Arcy (Rufus Sixsmith de joven/ Rufus Sixsmith de mayor/ Enfermero James/ Archivista), Xun Zhou (Talbot: director del hotel/ Yoona-939/ Rose), David Gyasi (Autua/ Lester Rey/ Duophsyte), Susan Sarandon (Madame Horrox/ Ursula mayor/ Yusouf Suleiman/ Abadesa), Hugh Grant (Reverendo Giles Horrox/ Pesado del hotel/ Lloyd Hooks/ Denholme Cavendih/ Seer Rhee/ Jefe Kona).

atlas2Entramado hipertextual, doloroso compendio sobre la humanidad y las fuerzas que la aglutinan y guían.

Seis variopintos relatos que se van entrelazando a lo largo del tiempo (en un arco que va del siglo XIX hasta el XXIV) y del espacio (las islas del Pacífico, California, Inglaterra, Corea, Hawái), dibujando un ambicioso mosaico sobre eso que se llama la condición humana. Adaptación fiel del libro publicado en 2004 por el británico David Mitchell (n. 1969), la película combina igualmente diferentes géneros a la hora de ilustrar cada uno de esos escenarios. La dirigen en comandita los hermanos Lana (antes Larry) y Andy Wachowski, y el alemán Tom Tykwer -Corre Lola, corre (1998), El perfume: historia de un asesino (2006), The International: dinero en la sombra (2009)-, amigo de los anteriores que se sumó con entusiasmo a esta compleja empresa.

            El largo viaje por el mapamundi comienza en 1849. En "El diario del Pacífico de Adam Ewing" el abogado de tal nombre navega en la goleta Profetisa desde los mares del Sur hacia San Francisco acompañado de un amigo (o eso se supone) médico. Las condiciones de esclavitud que sufren los nativos y su relación con un polizón negro le harán abrazar la causa abolicionista al llegar a puerto. El diario que redacta contando sus peripecias acaba en 1936 en las manos de Robert Frobisher, un joven y talentoso compositor británico que, en "Cartas desde Zedelghem", viaja de Cambridge a Edimburgo (Flandes en el original) para servir de amanuense a un anciano e irascible músico. Mantiene una íntima relación epistolar con Rufus Sixsmith, el amante al que ha dejado atrás, al tiempo que compone "El atlas de las nubes", un sexteto inspirado por las páginas del diario, y tan hondamente bello que su diabólico mentor quiere apropiárselo.

Ya mayor, Sixmith trabaja en 1973 como científico en una central nuclear de California, cercana a San Francisco, en cuyos muelles debe hallarse atracada la goleta del primer relato. Ha descubierto fallos que comprometen la seguridad de los reactores, algo que los propietarios quieren ocultar a toda costa. Los pone en conocimiento de Luisa Rey, una periodista con la que se cruza accidentalmente. En "El primer misterio de Luisa Rey", la audaz reportera investiga el olor a podrido, poniendo en peligro su vida mientras se ve rodeada de muertes turbias. Las misivas anteriores entre Frobisher y Sixmith terminan en su poder, oyendo en una tienda de discos el sexteto que aquél compuso, música recurrente que va apareciendo en todos los episodios.

"El tremendo calvario de Timothy Cavendish" se sitúa en la época contemporánea, año 2012. En forma de farsa, cuenta las desventuras de un editor británico entrado en años que se enriquece con el libro de un autor suyo, aupado a la fama tras arrojar por el balcón a un despreciable crítico. Pero los familiares del impulsivo escritor, tipos duros y barriobajeros, quieren su parte del botín, lo que obliga al editor a seguir el malévolo consejo de su hermano y esconderse en una antigua mansión campestre –la del músico, reconvertida en asilo- donde los ancianos son tratados como presos. Su delirante plan de fuga es digno de John Kennedy Toole. Lee un manuscrito enviado a su agencia para publicarlo (remitido por Javier, el muchacho de color vecino de la periodista), en el que se narra la historia de Luisa Rey "con un ojo puesto en Hollywood".

A partir de ahí las dos últimas partes de esta "universitas" transcurren en el futuro. "La antífona de Sonmi-451" fue probablemente la que llamó la atención de los autores de Matrix (1999), quedando sin duda fascinados ante una distopía llena de uterotanques, represión orwelliana, mesías que anuncian la liberación y un sinfín de homenajes a Metrópolis (1926), Fahrenheit 451 (1966), Cuando el destino nos alcance (1973) o La fuga de Logan (1976). En la Corea de 2144, Sonmi-451 es el nombre de una muchacha humanoide que cuenta su devenir a un kafkiano archivista antes de ser ajusticiada. Se rebeló y huyó del McDonald's donde llevaba una vida de esclava sirviendo a la clase superior. Con la ayuda de otro insurrecto, ha tomado conciencia de los abusos del capitalismo, escapando al exterior para alcanzar la sabiduría. La semilla de su pronunciamiento la encuentra en una película antigua basada en la autobiografía que Cavendish escribió.

Dos siglos más tarde, la cadena de acontecimientos termina nuevamente en el Pacífico, en el habitual escenario postapocalíptico y retrofuturista. En "El cruce de Sloosha y toda la vaina", Sonmi-451 se ha convertido en deidad para unas tribus hawaianas que tras sobrevivir a la gran catástrofe se ven atacadas por unas violentas hordas caníbales. Zachry es un cabrero que escucha sus enseñanzas redentoras y que acompaña a una mujer de una civilización superior a través de las montañas. Incapaces ya de vivir en ese mundo contaminado, la joven busca una estación de comunicaciones para enviar un mensaje de ayuda a los humanos que han colonizado otros planetas. Se halla en un pico rodeado de nubes, el que fuera el último reducto de Sonmi y sus adeptos antes de ser martirizados.

"Sunt lacrimae rerum et mentem mortalia tangunt" ("Hay lágrimas en las cosas y lo mortal conmueve el alma"), o dicho coloquialmente, todos los sufrimientos afectan al espíritu humano. El famoso verso de Virgilio en la Eneida subyace en este sexteto de historias aparentemente dispares, pero que entretejen un doloroso compendio sobre la humanidad y las fuerzas que la aglutinan y guían. "¿Qué es un océano sino una multitud de gotas?", se dice, tomando la frase con la que se cierra el libro. ¿Qué es la humanidad sino un conjunto de almas, de seres cuyas vidas se hallan ligadas a lo largo del tiempo y del espacio? Aquí se muestran seis de esas gotas, seis fragmentos en los que diferentes personajes entrecruzan sus destinos hasta urdir un entramado hipertextual, una red invisible cuyos nudos están conectados y sometidos a fuerzas que interactúan antes de nacer y que perduran después de morir. Nuestras decisiones se propagan como ondas (música, películas, libros, sirven de engarce) que en otros sitios y momentos pueden dar lugar a grandes consecuencias, para bien o para mal. Somos así el resultado de vidas pasadas, aunque siempre el ser humano posee la voluntad de rebelarse, de dar lo mejor de sí mismo, y cambiar un destino injusto.

Siguiendo ese despliegue de carambolas, la historia juega entonces con el tema de la reencarnación, con una misma alma que va transmigrando de protagonista en protagonista (llevan la marca de un cometa en diferentes partes del cuerpo), de nudo en nudo. Un espíritu que se mueve como lo hacen las nubes por el horizonte (reflejadas en las primeras imágenes sobre las balsas que la marea deja en la playa), hasta quedar impresas en la media docena de capítulos de ese atlas, de ese mapa del sentimiento humano. Un alma valerosa cuya misión en cada lance es luchar contra las injusticias y penalidades (esclavitud, codicia, corrupción, engaños, autoritarismo, opresión), abrazando el estandarte de los grandes ideales (abolicionismo, libertad, amor, bondad, belleza, verdad, paz...). Imbuidos de ese espíritu "conmovido por las lágrimas de las cosas", estos protagonistas son disidentes indomables -la referencia a Aleksandr Solzhenitsyn no es casual-, cruzados que se ponen en pie ayudados por sus correligionarios (formando binomios: Frobisher y Sixmith, Luisa Rey y Sachs, Sonmi y Hae-Joo Chang, Zachry y Meronym…) y sometidos por sus enemigos a todo tipo de vejaciones (encierros, persecución, traiciones, conjuras, asesinatos), al tiempo que tratan de escapar -por cualquier medio: barco, bicicleta, tren, coche, naves, a pie- de esos entornos hostiles hasta alcanzar un mundo mejor.

No escasean las ambiciones filosóficas en El atlas de las nubes (título sacado de un tema del compositor vanguardista japonés Toshi Ichiyanagi, el primer marido de Yoko Ono), aunque al final la cinta sólo llega a conmover en contadas ocasiones. Se le pueden hacer reproches importantes: su engolamiento a la hora de tocar los grandes temas de la existencia, o unos postulados que por momentos rozan la filosofía new age de calendario (paz, amor y tolerancia a lo largo de los siglos), karma y empanada mental no exclusiva de Avatar (2009) y siempre cercana a unos Wachowski no muy propensos a sutilidades, capaces de lo mejor en sus comienzos –Lazos ardientes (1996), Matrix (1999)- y de lo peor (el resto). La manera en que les llegó este proyecto bien pudiera haber constituído otro capítulo del libro: durante el rodaje de V de vendetta (2005), de la que fueron guionistas, Natalie Portman se lo hizo llegar, quedando rápidamente interesados y dispuestos a batallar durante años para convertirlo, al parecer según sus intenciones, en una obra con vocación de seria y grave. La actriz iba a encarnar a Sonmi-451, pero su embarazo le obligó a retirarse.

            Se ha alabado formalmente el modo en que su película rompe la tradicional narración lineal, la versatilidad de los actores a la hora de componer diferentes papeles, así como el amplio espectro de estilos que utilizan. Sin necesidad de remontarnos a Intolerancia (1916) y sus cuatro episodios, estas vidas cruzadas recuerdan el formato caleidoscópico -y muy cinematográfico- de 71 fragmentos para una cronología del azar (1994) de Haneke, Babel (2006) de González Iñárritu, La fuente de la vida (2006) de Aronofsky y en especial La comedia de la vida (2007) del sueco Roy Andersson. Mitchell ha reconocido por su parte la deuda de su obra con "Si una noche de invierno un viajero" (1979) de Italo Calvino, en un collage parecido aunque no tan logrado como el de su primera novela, "Escritos fantasma" (1999). La labor de los tres hermanos a la hora de condensar los cerca de quinientos folios del original literario, reduciéndolos a un guión de 220 páginas y casi tres horas, es plausible, aunque una mayor simplificación no hubiera venido mal para hacer innecesario un segundo visionado. Igualmente destacable, como siempre en este tipo de relatos, es la labor de montaje para ir saltando de un episodio a otro, buscando conexiones temáticas o visuales, un zapeo frenético donde se pasa del filme de aventuras (con ecos de Joseph Conrad o Melville), al romance británico de época (sección Merchant-Ivory), al thriller paranoico de los años setenta –Los tres días del cóndor (1975), o bien Bullitt (1968) o La conversación (1974) para no salir de las calles de San Francisco-, a la sátira disparatada (Tom Sharpe), a la ciencia-ficción (Matrix revisitada), a las batallas postapocalípticas...

Visualmente ofrece, como cabe esperar en sus autores, un espectáculo espléndido, con una escenografía y unos efectos especiales a la altura del empeño. Incidiendo en la idea de la reencarnación y las interconexiones, los actores interpretan distintos personajes en las sucesivas historias, variando la raza, la edad e incluso el sexo. A la cabeza del extenso reparto se hallan Tom Hanks (mención a su gánster británico a lo Guy Ritchie), Jim Broadbent (soberbio en todas sus apariciones), Halle Berry (dando otro recital), Ben Whishaw, Jim Sturgess, Doona Bae –la Nozomi de Air Doll (Muñeca de aire) (2009)-, Hugo Weaving (el agente Smith hace hasta de enfermera como la del nido del cuco), Hugh Grant (¡de guerrero caníbal!), James D’Arcy, Susan Sarandon... En alguna ocasión cuesta reconocerlos, merced a los maquillajes e incluso a su travestismo.

             Para recrear este universo visionario los "arquitectos" han contado con un presupuesto de cien millones de dólares, de financiación independiente ya que ningún estudio quiso entrar en una apuesta demasiado intrincada y arriesgada. La Warner se limitó a asegurar la distribución, llegando el capital en gran parte de Alemania, así como de los propios hermanos (siete millones, hipotecando sus casas) cuando uno de los partícipes cayó. Los Wachowski y Tykwer filmaron en paralelo con dos equipos, compartiendo sólo los actores y los platós de los estudios Babelsberg, en lo que probablemente ha supuesto un esfuerzo de producción titánico. El cineasta alemán se ha responsabilizado de los tres segmentos más cercanos en el tiempo (y como en el libro los de mayor interés), los de Robert Frobisher, Luisa Rey y Timothy Cavendish, reuniendo cada uno de ellos la suficiente fuerza dramática como para haberse erigido en un filme autónomo. Como es norma en el germano, también ha compuesto la banda musical. Al final, la acogida de la cinta no ha sido especialmente calurosa, y en los Oscar no ha recibido ni una sola candidatura. 

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