.

AFTER EARTH

Escrito por Ángel Antonio Pérez Gómez
  • Titulo Original
    After Earth
  • Producción
    Blinding Edge Pictures y Overbrook Entertainment (EE.UU., 2013)
  • Dirección
    M. Night Shyamalan
  • Guión
    M. Night Shyamalan y Gary Whitta; basado en un argumento de Will Smith
  • Fotografía
    Peter Suschitzky
  • Música
    James Newton Howard
  • Montaje
    Steven Rosenblum
  • Distribuidora
    Sony Pictures Releasing de España.
  • Estreno
    28 Junio 2013
  • Duración
    100 min.
  • Intérpretes
    Will Smith (Cypher Raige), Jaden Smith (Kitai Raige), Sophie Okonedo (Faia Raige), Zoe Isabella Kravitz (Senshi Raige)

after-earth2Un adolescente vence su miedo y se hace adulto. El viaje iniciático es uno de los ritos de paso que los antropólogos señalan como frecuente en muchas culturas. En el caso del adolescente Kitai, en After Earth, se trata de vencer el miedo y alcanzar el estatus de guerrero dentro del ejército de rangers del que es general su padre. El arranque del film muestra su examen en la academia militar y, a pesar de adelantarse a muchos de los cadetes, no logra el aprobado. Le falta vencer el miedo y así poder fantasmearse, es decir, hacerse invisible a los enemigos al ser capaz de no emitir feromonas de temor.

El lugar donde va a hacerse mayor es el planeta Tierra, totalmente despoblado de humanos, que tuvieron que abandonarlo cuando se hizo irrespirable. Su presencia sobre su superficie se debe a un accidente que sufre la nave espacial en la que el chico viaja con su padre en una expedición rutinaria de inspección, pero durante la cual se ven sorprendidos por una enorme avalancha de meteoritos. La nave cae sobre nuestro planeta, se rompe en pedazos y sólo sobreviven padre e hijo, aquel gravemente herido. Las peripecias del muchacho para encontrar la cola del vehículo espacial, donde se encuentra la bengala electrónica para pedir auxilio constituye la trama narrativa de la mayor parte del film.

En estos dos párrafos está resumido lo que da de sí este film cuyo guión han escrito juntos el actor Will Smith (a la vez intérprete del padre de Kitai) y M. Night Shyamalan, una historieta que, en realidad, es un cuento alargado cuyo título podría haber sido «Cómo Kitai venció el miedo». Porque el resto (construcción de personajes, itinerario narrativo, antecedentes de la historia, interpretación, ritmo, progresión…) es papel mojado. La trama, las relaciones familiares, los obstáculos que ha de sortear el chico, la evocación de la hermana muerta, los avances tecnológicos que se muestran, los efectos especiales son, en su tanto, inconsistentes, denotan escasa imaginación y no aportan nada de interés que pueda entretener al espectador. Más aún, uno se pregunta por qué está prohibida la Tierra a los humanos si es tan hermosa y goza de una vegetación exuberante y agua por doquier.

Todo resulta mentiroso en el film, que curiosamente no encierra ningún engaño o giro imprevisto del guion, como cabría esperar de Shyamalan que se ha distinguido por dotar a sus filmes de una atmósfera mágica con sorpresas finales o cambios de rumbo. A esta sensación de falsedad contribuye la escasa ductilidad interpretativa del vástago, en la vida real, del actor Will Smith que encarna a Kitai. Jaden Smith se esfuerza por emular a su padre en la realidad y en la ficción, pero no lo logra y eso que Will Smith no es precisamente una lumbrera como intérprete. Todo parece indicar que After Earth ha sido un proyecto promovido por el actor para dar el espaldarazo a su retoño con resultados poco satisfactorios. Al menos, en mi opinión.

Resulta penoso ver en que está quedando el «fenómeno Shyamalan» que relumbró con El sexto sentido (1999) y que, desde entonces, no ha dejado de declinar con algunos leves repuntes que no han llegado a consolidarse. After Earth no es atractiva ni siquiera visualmente. Pocos planos y ninguna secuencia merecen substraerse al olvido. Tampoco la atmósfera del relato alcanza temperatura suficiente para aliviar el tedio que poco a poco va a apoderándose del espectador mejor intencionado. La realización podría firmarla cualquier director de serie B sin que notara el cambio. Y es que no hay ni asomo de «estilo» en la plasmación del relato. Más de uno tendrá la tentación de echarle la culpa a Will Smith, que parece el patrono y motor de este film. Desde luego, el actor afroamericano no es responsable de la torpeza expresiva. La música de James Newton Howard, omnipresente y subrayona, tampoco encierra lirismo alguno. Lo dicho, un film vulgar y prescindible.

Utilizamos cookies propias y de terceros con el fin de mejorar la experiencia del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.
Ver política de cookies.