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ZARAFA

Escrito por José A. Planes Pedreño
  • Producción
    Valérie Schermann, Christophe Jankovic y Vivien Aslanian (Francia y Bélgica, 2012).
  • Dirección
    Rémi Bezançon y Jean-Christophe Lie.
  • Guión
    Rémi Bezançon y Alexander Abela.
  • Música
    Laurent Perez.
  • Montaje
    Sophie Reine.
  • Distribuidora
    Sherlock Films.
  • Estreno
    19 Julio 2013
  • Duración
    78 min.

Una obra de animación de buenas intenciones y discretos resultados que no trasciende las influencias de Walt Disney y Hayao Miyazaki 

No parece que la animación tridimensional vaya a desplazar a la tradicional, sobre todo en Europa, donde continúan surgiendo las propuestas más variopintas. Algunas de ellas han tenido la osadía de adentrarse en conflictos bélicos, capítulos históricos y dramas sociales, es decir, en territorios poco o nada transitados por el género hasta el momento. Persépolis (2007), Vals con Bashir (2008) y Arrugas (2012) son, respectivamente, las aproximaciones más notables hacia esos yacimientos temáticos. Pero esta nueva e insólita complejidad en el campo de la animación ha dado origen a obras del todo inclasificables como Bienvenidos a Belleville (2003), Princess (2006), El ilusionista (2010), 30 años de oscuridad (2012), O apóstolo (2012), etc. Es evidente que todavía están por explorar otras posibilidades en cualquiera de sus modalidades.Zarafa-516513601-large

Ante un panorama tan estimulante, la aparición de una producción como Zarafa nos puede coger con el pie cambiado, pues se encuentra en las antípodas de los esquemas creativos antes enunciados. En realidad, su planteamiento argumental y expresivo nos retrotrae hacia prácticas del género más conservadoras. Esto en sí mismo no tiene por qué constituir un reproche si la película tuviese atractivos suficientes, pero me temo que no es así. Y no es así porque los creadores de Zarafa se repliegan en una historia que rebosa candidez y elementalidad en la composición de los personajes principales. No lo esperábamos a tenor de un arranque más que prometedor, en donde conocemos a Maki, un muchacho de diez años que ha logrado escapar de un traficante de esclavos, y que se ha prometido devolver a su hogar a Zarafa, una jirafa que va a ser enviada al rey de Francia por el Pachá de Egipto. Maki viajará por el desierto hasta Alejandría y de allí volará en globo hacia París. Por el camino dará con aliados como Malaterre, Bouboulina y, especialmente, Hassan, un comerciante del desierto.

Visualmente, esta producción que dirigen al alimón Rémi Bezançon y Jean-Christophe Lie no desmerece en nada a los títulos antes mencionados; es más, y en particular, los diferentes paisajes que atraviesan la odisea de Maki son esplendorosos. Sin embargo, como adelantábamos en el párrafo anterior, el guión presenta unos conflictos y dilemas que se reducen a una ristra de titulares archisabidos en torno a la importancia de las promesas y el valor de la amistad, lo cual lastra el posible desarrollo de los personajes principales. Asimismo, el ecologismo y los ecos religiosos orientales no traspasan el umbral de meros ornamentos.

Por otro lado, la película, que pretende ser una aventura repleta de emociones y peligros, está hilvanada con un ritmo narrativo muy poco propicio, en parte por una animación que se muestra estática durante la recreación de la acción y el movimiento. Pero este desfallecimiento del ritmo narrativo también hay que achacárselo a la dirección de Bezançon y Lie, que se recrean y se recrean en la belleza de algunos encuadres innecesariamente. En definitiva, una obra de animación de buenas intenciones y discretos resultados que no trasciende las influencias de Walt Disney y Hayao Miyazaki pese a un acabado técnico más que notable.

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