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DON JON

Escrito por Ángel Luis Inurria
  • Titulo Original
    Don Jon's addiction
  • Producción
    Ram Bergman Productions y Voltage Pictures (EE.UU., 2013)
  • Dirección
    Joseph Gordon-Levitt
  • Guión
    Joseph Gordon-Levitt
  • Fotografía
    Thomas Kloss
  • Música
    Nathan Johnson
  • Montaje
    Lauren Zuckerman
  • Estreno
    31 Octubre 2013
  • Duración
    90 min.
  • Intérpretes
    Joseph Gordon-Levitt (Jon), Scarlett Johansson (Barbara), Julianne Moore (Esther), Tony Danza (Sr. Jon), Glenne Headly (Angela), Brie Larson (Monica)

don jon2Protagonismo estelar de Joseph Gordon-Levitt que a través de la conducta sexual del protagonista refleja con humor una realidad social en la que sólo nos preocupamos por la inmediatez de nuestro propio placer. Joseph Gordon-Levitt, uno de los nombres emergentes del presente y futuro de la cinematografía estadounidense, dirige e interpreta Don Jon, lo que podría conferirle la etiqueta de autor: una comedia paródica, crítica e ilustrativa de la conducta sexual de un aparte de la actual juventud estadounidense cuyo modelo exporta a la globalizada sociedad de consumo.Su protagonista Jon Mortello, un italoamericano, es en cierto sentido el arquetipo que sustituye hoy en los bares discotecas al Tony Manero pero que, en lugar de mover las caderas al ritmo de la almibarada música de los Bee Gees, va más directamente al grano y arrima material al ritmo de la música no menos elaborada del emergente Nathan Johnson. Martello confiesa, al inicio del filme,  que lo más importante para él son sus amigos, su familia, su apartamento, su iglesia, sus mujeres, su cuerpo… y en él, su pene.

Jon, Don Jon, así conocido en su círculo dada la facilidad pasmosa con la que cada fin se semana se lleva un nuevo pibón a la cama, pinchará en hueso al conocer a la bellísima Bárbara (Scarlett Johansson) y deberá asumir un noviazgo de besos y achuchones hasta que cumpla todas las imposiciones de ella, aunque al final merecerá la pena, pues es un diez en las prácticas amorosas, aunque ello no supone que Jon abandone su adicción a visitar y aliviarse en la web porno, en cuyas imágenes encuentra un placer superior al del contacto físico, algo para él normal y asumido, tanto como sus amoríos de los que se confiesa semanalmente y cuya penitencia recitativa de oraciones cumple durante los ejercicios que realiza para muscular su cuerpo, penitencia que impone mayor pena a la web que a la carne física, y que en ella no distinguirá rebajas cuando se deslice el sentimiento. La ruptura con su novia, que no acepta compartirle con sus prácticas porno, coincidirá con el encuentro durante sus clases nocturnas con Esther (Julianne Moore) una mujer madura, de otra generación, sin falsos pudores, que ha perdido a su marido y a su hijo, y que aparece ante él sin previo aviso, tan bruscamente como lo hace para el espectador, con la que iniciará una relación en cuyos encuentros físicos descubrirá que en el acto amoroso pueden compartirse e intercambiarse complicidades y sentimientos.

La credibilidad de lo descrito está en gran parte apoyado en el trabajo de las actrices, espléndida la Johansson, rubia, extrovertida, brillante y trasparente, frente a la pelirroja Julianne Moore, introvertida, mate y de opaca belleza de físico tan opuesto como la propia personalidad que se desprende del mismo, que dan réplica adecuada al personaje de Jon, cuya peripecia existencial comparte a ratos con su familia y amigos, mientras la iglesia con sus penitencias, su coche de macarra para desbravarse y el gimnasio completan un universo el que priman las webs porno. Universo que el filme presenta con repetición de episodios y rituales que avanzan merced a un montaje que acompaña el ritmo de la banda sonora donde los efectos de la música de Nathan Johnson subraya los signos de puntuación encomendados a las nubes que amparan los sueños cotidianos del protagonista, que al final se hará alguna preguntita, aunque el filme tampoco pretende dar respuestas, después de haber entretenido, parodiado, y criticado, con un sentido del humor, en ocasiones discreto y comedido, donde la sugerencia de los actos, y no sólo los sexuales, alcanzan significado por los efectos que producen.

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