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EL AMOR ES EXTRAÑO

Escrito por Julio Vallejo Herán
  • Titulo Original
    Love is strnage
  • Producción
    Parts & Labor Films, Charlie Guidance, Mm...Buttered Panini Productions, Sony Pictures Classics (EE.UU. y Francia, 2014)
  • Dirección
    Ira Sachs
  • Guión
    Ira Sachs y Mauricio Zacharias
  • Fotografía
    Christos Voudouris
  • Montaje
    Affonso Gonçalves y Michael Taylor
  • Distribuidora
    Golem
  • Estreno
    07 Noviembre 2014
  • Duración
    94 min.
  • Intérpretes
    Alfred Molina (George), John Lithgow (Ben), Marisa Tomei (Kate), Darren Burrows (Elliot), Cheyenne Jackson (Ted), Manny Perez (Roberto)

amor-es-extrano2Sensible historia de amor entre dos hombres que deciden casarse después de casi cuarenta años de convivencia. En Keep The Lights On, el director Ira Sachs, uno de los nombres clave del cine gay norteamericano, logró el respaldo de ciertos sectores de la crítica cinematográfica con la historia de dos jóvenes homosexuales que mantienen una relación sentimental durante nueve años. La película mostraba los altibajos en una pareja que se movía por los ambientes más bohemios y modernos de Estados Unidos. El amor es extraño funciona como particular complemento de esa cinta.

Sachs colabora con el mismo guionista que aquella, Mauricio Zacharias, para abordar la historia de George y Ben, dos gays mayores que se casan después de 39 años de convivencia y se ven forzados a separarse cuando el más joven pierde su trabajo como profesor de música en una escuela católica y ambos no pueden afrontar económicamente la hipoteca de su piso en Nueva York. A partir de ese momento, uno de ellos se instalará en el hogar de la familia de un sobrino, mientras que el otro lo hará en el apartamento de un par de vecinos homosexuales. Si en Keep The Lights On se plasmaba en imágenes la evolución de una relación sentimental y los problemas de convivencia entre los dos miembros a lo largo de casi una década, aquí se alude brevemente al pasado para mostrarnos cómo, desgraciadamente, no solamente el amor juega cuando se intenta mantener unida una pareja. Pese a todo, en un curioso alarde de romanticismo, Sachs y Zacharias deciden que el cariño y la atracción entre los dos protagonistas permanezcan a pesar de encontrarse distanciados físicamente.

No obstante, la película intenta ir más allá del dúo de gays de la tercera edad para enseñarnos los obstáculos que tienen que afrontar los humanos para mantener una relación sentimental o, simplemente, adentrarse dentro del siempre difícil mundo del amor romántico durante la pubertad. Así, somos testigos del tedio y el cansancio que empieza a hacer mella en el matrimonio de mediana edad formado por el sobrino de Ben y su mujer. Los problemas familiares y laborales han provocado que los dos hayan dejado a un lado los momentos apasionados. Por otra parte, el hijo de ambos, un chico algo tímido y arisco, se encuentra también con inconvenientes a la hora de afrontar sus primeras relaciones sentimentales en un periodo tan difícil como la adolescencia. Sin embargo, a pesar de las intenciones, la película no logra que las distintas tramas secundarias alcen demasiado el vuelo y se decanta especialmente por desarrollar la historia de esos dos señores mayores que se ven obligados a separarse por razones ajenas a sus sentimientos. Gran parte de la fuerza de este romance tierno y sin sensiblerías la encontramos en las magníficas interpretaciones de John Lithgow y Alfred Molina, encargados de dar vida al pintor y el profesor de música que deciden casarse tras casi cuarenta años de relación. Ambos actores logran la complicidad necesaria para que sus miradas, abrazos y besos resulten naturales y alejados de cualquier tipo de impostura. Sin histrionismos innecesarios, consiguen reflejar de manera perfecta el amor tranquilo entre dos personas en el ocaso de su existencia.

Por otra parte, Sachs aprovecha el filme para mostrar su opinión acerca de determinados temas relacionados con la realidad de Estados Unidos y, más concretamente, Nueva York durante la segunda década del siglo XXI.  Le interesa poner de manifiesto que, a pesar de legalizarse el matrimonio gay, algunos sectores de la sociedad solo toleran las relaciones homosexuales mientras se mantengan en la semiclandestinidad. El director lo plasma en el filme a través de la decisión del colegio católico de prescindir de los servicios de uno de los miembros de la pareja protagonista, profesor de música, cuando decide casarse con un hombre. El centro permitió que el docente formara parte de la plantilla mientras su convivencia con un individuo de su mismo sexo se mantuvo dentro de una relativa discreción, pero le rechaza cuando la pareja se formaliza. A la vez, la película deja testimonio de los problemas para encontrar piso a un precio asequible en la ciudad de los rascacielos y refleja de manera convincente lo difícil que puede resultar integrarse a la fuerza en el hogar de un grupo de personas con los que no se ha convivido previamente, aunque se mantengan con ellas vínculos de amistad o parentesco.

 

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