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'71

Escrito por Diego Salgado
  • Titulo Original
    '71
  • Producción
    Crab Apple Films, Protagonist Pictures, Warp Films (Reino Unido, 2014)
  • Dirección
    Yann Demange
  • Guión
    Gregory Burke
  • Fotografía
    Tat Radcliffe
  • Música
    David Holmes
  • Montaje
    Chris Wyatt
  • Distribuidora
    Vertigo
  • Estreno
    23 Enero 2015
  • Duración
    100 min.
  • Intérpretes
    Jack O'Connell, Sean Harris, Paul Anderson, Charlie Murphy, David Wilmot, Sam Reid, Sam Hazeldine

71-posterHistoria de supervivencia en situaciones extremas, que funciona básicamente como ejercicio de cinefilia.

Al tratarse ’71 de un relato de supervivencia producido en Gran Bretaña, y al ser su protagonista Jack O’Connell –que está tratando con 300: El origen de un imperio (2014) e Invencible (2014) de hacerse un nombre en la escena internacional–, parece oportuno traer a la memoria cinéfila Eden Lake (2008); aquel film de James Watkins que narraba el acoso brutal a que se veía sometida una pareja de clase media por parte de un grupo de adolescentes de ascendencia obrera liderados por el personaje que encarnaba O’Connell. Un argumento que derivaba en excelente película de terror y, también, en osado comentario ideológico rematado por un plano final tan provocativo como para hacer correr todavía hoy ríos de tinta y comentarios en internet. Sin embargo, 71, ópera prima en el ámbito del largometraje de un director, Yann Demange, y un guionista, Gregory Burke, forjados en el ámbito televisivo, es mucho más prudente: plantea un ejercicio de acción y suspense en un momento histórico complejo que, a la postre, funciona solo como telón de fondo a una peripecia individual. El resultado es insatisfactorio.

Como indica su título, la acción de ‘71 tiene lugar a finales de 1971, uno de los años más crudos en lo que respecta al conflicto armado que enfrentó en Irlanda del Norte a republicanos católicos, partidarios de la independencia de la región o su integración en Irlanda, y los unionistas protestantes, decididos a asegurar su permanencia en el Reino Unido; ello procuraba a estos últimos, lógicamente, el apoyo de las fuerzas armadas británicas. O’Connell interpreta a Gary, un joven soldado inglés preocupado únicamente por el bienestar de su hermano pequeño, que, destinado a las peligrosas calles de Belfast sin apenas experiencia, habrá de afrontar en solitario, tras una algarada popular que da al traste con su pelotón, la supervivencia en una ciudad hostil. Gary alberga la esperanza de ser rescatado por sus compañeros o de llegarse hasta un puesto militar de control, pero no sabe que, aparte de ser poco más que un blanco móvil para la mayoría de los vecinos de la localidad, se ha convertido en el detonante de una crisis entre facciones paramilitares del Ejército Republicano Irlandés (IRA), y entre mandos castrenses y servicios de inteligencia británicos.

El juego del ratón y gato que establecerá a lo largo de una noche interminable Gary con sus muchos perseguidores, es gestionado de manera impecable por Yann Demange y Gregory Burke, a cuyos talentos deben sumarse los del montador Chris Wyatt y el director de fotografía Tat Radcliffe. Con ecos obvios de 1997: Rescate en Nueva York (1981), Black Hawk derribado (2001) y los títulos de la serie sobre el agente amnésico Jason Bourne dirigidos por Paul Greengrass, ‘71 sabe alternar con eficacia los momentos de tensión y recogimiento, de violencia y emotividad, de intriga y acción física, primando meritoriamente las imágenes y la banda sonora sobre los escasos diálogos, y logrando a niveles de interpretaciones y ambientación un grado considerable de verosimilitud. Al menos, en relación con los títulos mencionados y otros muchos, que ‘71 ha acertado a asimilar y reciclar hasta conseguir que pasemos la hora y media de metraje absorbidos por nuestras emociones primarias.

Sin embargo, esa efectividad, esa cinefilia puntillosa, constituyen su talón de Aquiles. En primera instancia, como ya se ha señalado, porque la apuesta por apelar al instinto de supervivencia del espectador, a su empatía instintiva con Gary, trae aparejado desechar cualquier lectura sociopolítica de un mínimo calado, e incluso el uso de algunas situaciones delicadas –véanse los efectos de la explosión en un pub– con una superficialidad que deja perplejo. Lo único que ha de importarnos, en opinión de Burke y Demange, es que Gary viva y se reúna con su hermano. Y ello hace tanto del soldado novato como, por extensión, de quien mira y queda satisfecho con este tipo de acercamientos desustanciados a la ficción y el pasado, una suerte de idiotas morales, en afortunada expresión acuñada por el ensayista Norbert Bilbeny: individuos carentes de juicio propio, negligentes en lo referente a los medios y obcecados en cuanto a sus fines, rendidos a sus impulsos e incapaces de captar las facetas éticas de los mismos. Aunque, lo más delator, lo más interesante si se prefiere, es que esa idiotez moral se contagia a la creatividad de la película, escasa más allá de su labor de homenaje y recuperación de ciertas claves genéricas. ‘71 será celebrada por los adeptos a las películas en torno a la lucha por escapar a situaciones de peligro mortal. Ostenta los mimbres de calidad necesarios como para atraer a otro tipo de público. Pero, en virtud de sus pragmáticas elecciones artísticas, está condenada a no marcar hito cinematográfico ninguno.

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