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DEL REVÉS (INSIDE OUT)

Escrito por Miguel Ángel Huerta Floriano
  • Titulo Original
    Inside Out
  • Producción
    Pixar Animation Studios y Walt Disney Pictures (EE.UU., 2015).
  • Dirección
    Pete Docter y Ronaldo Del Carmen
  • Guión
    Meg LeFauve, Josh Cooley y Pete Docter, basados en una historia de Pete Docter y Ronaldo Del Carmen
  • Música
    Michael Giacchino
  • Montaje
    Kevin Nolting
  • Distribuidora
    The Walt Disney
  • Estreno
    17 Julio 2015
  • Duración
    94 min.
  • Intérpretes
    Animación con doblaje original de Amy Poehler (Alegría, voz), Phyllis Smith (Tristeza, voz), Richard Kind (Bing Bong, voz), Bill Hader (Miedo, voz), Lewis Black (Ira, voz), Mindy Kaling (Asco, voz), Kaitlyn Dias (Riley, voz), Diane Lane (Madre de Riley, voz), Kyle MacLachlan (Padre de Riley, voz).

Delreves2Maravillosa pieza de Pixar, que defiende la necesidad de la tristeza en nuestro "mundo feliz"

 

La Pixar ha vuelto a dar otra pirueta memorable, de esas que están llamadas a convertirse en referentes. Siempre fue la compañía bastante osada en las premisas de sus filmes: en Toy Story especuló con lo que ocurriría si los muñecos tuvieran sentimientos. Y a partir de ahí le atribuyó cualidades humanas a seres fantásticos (Monstruos, S.A.), máquinas futuristas (WALL·E), animales (Buscando a Nemo) y automóviles (Cars), entre otras criaturas y entes. Así las cosas, era sólo cuestión de tiempo que alguien en la productora aceptara el reto de contar una historia sobre los sentimientos de los sentimientos mismos. Casi nada.

Del revés (Inside Out) convierte en protagonistas a Alegría y Tristeza, dos de las cinco emociones que pueblan la central que en su cerebro tiene Riley, una niña de once años. El dúo se pierde accidentalmente en la cabeza de la cría justo cuando ésta intenta acomodarse a su nueva vida en San Francisco, ciudad a la que se ha mudado junto a sus padres desde una pequeña localidad de Minnesota. Riley lo pasa mal en el mundo exterior, se distancia de sus progenitores y empieza a sufrir algo parecido a una depresión. Al mismo tiempo, Alegría y Tristeza pasan por una peripecia decisiva en la mente de la chica para reequilibrarla psicológicamente. Aunque lo parezca, la premisa no es absolutamente novedosa, pues Woody Allen entró hace décadas con su cámara en el paisaje cerebral y especuló sobre las acciones llevadas a cabo por sus habitantes durante uno de los episodios de Todo lo que quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar (1972). El genio neoyorquino también ha reconocido con frecuencia su deseo insatisfecho de rodar todo un largometraje sobre el subsconsciente, algo que en buena parte acomete Del revés (Inside Out), con la audacia añadida de ser un producto con vocación familiar.

La sola ocurrencia de la factoría Pixar ya puede ser entendida como un mérito. Pero que la resolución narrativa y formal acabe siendo tan rica constituye todo un hito, pues las dificultades de los autores para salir bien librados eran muchas y poderosas. Basta con señalar al respecto las tensiones que tuvieron con Dacher Keltner, uno de los psicólogos que les asesoró científicamente y para quien la reducción a cinco de las emociones básicas –Miedo, Ira y Asco cierran como secundarios el quinteto que guía el comportamiento de Riley– incurría en una simplificación inaceptable. Sin embargo el cine, incluso cuando vuela a tanta altura como la película dirigida por Pete Docter y Ronaldo del Carmen, consiste también en gestionar la simplificación. La estructura del relato es sencilla, al quedar desdoblado entre la existencia de Riley –mundana y progresivamente gris –y la excitante aventura que se desarrolla en su interior –colorista y de tintes épicos–. La conclusión está servida: los seres humanos somos máquinas complejas y cada ordinario minuto que experimentamos es el resultado de un cruce fantástico de variables que definen lo que hacemos y sentimos.

Pixar está a la altura de esa contradicción y convierte una materia prima tan exigente en un texto que admite un sinfín de capas de lectura. Quizás lo que más caracteriza a una obra sublime sea su capacidad para superponer niveles que van desde el entretenimiento superficial al abordaje de los dilemas más hondos sobre la naturaleza humana. En el primero de ellos nos topamos con una iconografía seductora, pletórica de color y ritmo, musicada con sutileza y funcional emocionalmente. En el segundo, emergen asuntos relevantes que definen nuestro tiempo, especialmente la dictadura de la felicidad que parece haberlo impregnado todo en el Occidente desarrollado, un lugar en el que las "chispas de la vida" imponen su falso modelo, especialmente dañino para los más pequeños. Probablemente por eso Alegría, la pizpireta líder emocional, se afana al principio en evitar que su compañera Tristeza toque ninguno de los recuerdos que se almacenan dentro de Riley para configurar su psique. La niña parece predestinada a ser permanentemente feliz, si bien la película acaba asumiendo una postura distinta al reivindicar la necesidad de la lástima, la nostalgia y la frustración. Por eso, los momentos más inspirados llegan cuando Alegría se derrumba entre lágrimas y cuando le pide a su compañera Tristeza que se haga con los mandos de la chiquilla para sacarla de su bloqueo existencial.

Que algo así se cuente en un producto tan global y masivo como éste resulta hasta desconcertante si uno mira al resto de la producción comercial de nuestros días o si vuelve la vista a los clásicos de Disney, empeñados en imponerle a los más pequeños visiones unívocas de la vida. El precio que paga Del revés (Inside Out) consiste en una cierta inaccesibilidad del público infantil al conjunto del relato, pues los narradores no desaprovechan ocasión para recrearse en digresiones filosóficas y estéticas de tanto nivel como el pasaje que transcurre en el Pensamiento Abstracto de Riley, donde tres personajes pierden su apariencia tridimensional, se descomponen después como en un cuadro cubista y terminan perdiendo su cualidad figurativa para transformarse en líneas.

En fragmentos como ése hay que frotarse los ojos y preguntarse si es cierto lo que están viendo. Miró, Dalí o Freud son algunos de los genios citados de forma más o menos directa en hora y media de festival cinematográfico. Un festín que está a la altura de todo lo que se le debe exigir a un producto comercial que aspira a reventar las taquillas sin necesidad de renunciar a la cualidad artística del cine.

He ahí una de las razones por las que el cuerpo que te acaba dejando Del revés (Inside Out) resulta extraño, pues sus autores juegan muy esporádicamente con los gags –brillantes los pasajes en los que accedemos provisionalmente al cerebro de los padres de Riley– y apuestan mucho más por una alternativa con peor fama: la de aceptar que los humanos también estamos hechos de emociones estigmatizadas por el "mundo feliz" del que formamos parte. 

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