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EL APÓSTOL

Escrito por Ángel Antonio Pérez Gómez
  • Titulo Original
    L'apôtre
  • Producción
    Carron Production (Francia, 2014)
  • Dirección
    Cheyenne Carron
  • Guión
    Cheyenne Carron
  • Fotografía
    Prune Brenguier
  • Música
    Patrick Martens
  • Distribuidora
    European Dreams Factory
  • Estreno
    07 Agosto 2015
  • Duración
    117 min.
  • Intérpretes
    Fayçal Safi (Akim), Brahim Tekfa (Yusef), Sarah Zaher (Hafsa), Norah Krief (Maya), Salah Sassi (Abdellah), Yannick Guérin (padre Faurél), Touffik Kerwaz (imán Rachid), Camille Lavabre (Laurence).

apostol2La azarosa conversión al catolicismo de un musulmán 

La película debería titularse El apóstata, pues narra la conversión al catolicismo de un joven musulmán, que se preparaba para suceder a su tío como imán en una pequeña comunidad de los alrededores de París. El tema se las trae, pues es sabido que en algunos países islámicos la apostasía está penada hasta con la pena de muerte y, en cualquier caso, el renegado sufre un calvario familiar y social muy grande.

Es el caso de Akim, al que le impresiona el asesinato de la hermana del párroco de su barrio y la reacción de éste perdonando al agresor y no tomando ninguna represalia con la familia del homicida. La casual ayuda que recibe de un católico que se presta a testificar a su favor en un accidente de tráfico urbano le hace interesarse todavía más por el cristianismo. El film, a partir de este momento, testimonia lo complicado que es para un creyente en Alá cambiar de religión.

Cheyenne Carron ha escrito, dirigido y producido el film, que ha costado, según confesión propia, poco menos de 50.000 euros, facilitados por una de las diez personas más ricas de Francia a las que les pidió, por carta, ayuda para sufragar el proyecto. No ha tenido financiación pública, pues a la vista del guion la administración francesa se negó a concederle subvención alguna, temiendo que el film provocara altercados con la comunidad musulmana. Esa misma razón han esgrimido los exhibidores de su país para negarle el acceso a las salas. De hecho, el film sólo se ha estrenado en un cine de París. Y aunque las críticas, en general, han sido muy elogiosas y no se han producido protestas, su difusión se ha realizado en Francia on line y DVD. Estamos, pues, ante una muestra de cine independiente en el pleno sentido de la palabra y como tal hay que juzgarla. Los cuatro anteriores largos de Carron también han tenido una vida semiclandestina y, por supuesto, ninguno de ellos ha llegado a España. Éste se ha estrenado en Madrid y en pocos sitios más. Lo distribuye European Dream Factory, una empresa que promociona el cine «espiritual» y de tendencia católica.

A lo largo de casi dos horas en su metraje original se nos cuenta el cambio brutal que supone para Akim su conversión. El calificativo no es arbitrario, pues el joven sufre la violencia de sus correligionarios que lo toman por un traidor. No se ahorra tampoco los golpes de su hermano Yusef que es un islamista radical, cuya postura contrasta con la del mismo imán Rachid, tío de los hermanos, que resulta más comprensivo y abierto que su sobrino. Porque, finalmente, el film «acaba bien», no con un beso sino con una escena de tolerancia por parte de unos y otros, que parece más voluntarista (por parte de la directora-guionista) que coherente con el sesgo hasta entonces de la historia.

El film adolece de previsibilidad, un desarrollo lento, una fotografía apagada y una pobreza de medios que se echa de ver en múltiples aspectos, desde la interpretación y la banda sonora hasta el uso de la cámara en mano y de planos prolongados que tratan de transmitir esa sensación de inseguridad que domina al protagonista metido en un camino que no sabe adónde acabará llevándole. Los actores están sobrios y se limitan a poner cara de trascendencia en los momentos álgidos de oración y emoción religiosa, lo que siempre resulta un tanto impostado. Rara vez el cine ha sido capaz de causar en el espectador una experiencia numinosa o un estremecimiento que sobrecoja el espíritu. No lo encontrará aquí quien lo busque, pero ése es el denominador común de casi todos los filmes bautizados como religiosos. Con todo, El apóstol es un título raro en el panorama actual y tiene no pocas singularidades que lo hacen, si no excelente, sí interesante.

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