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CORAZÓN SILENCIOSO

Escrito por Ángel Antonio Pérez Gómez
  • Titulo Original
    Stille hjerte
  • Producción
    SF Filmproduktion (Dinamarca, 2014)
  • Dirección
    Bille August
  • Guión
    Christian Torpe
  • Fotografía
    Dirk Brüel
  • Música
    Annette Focks
  • Montaje
    Janus Billeskov Jansen, Anne Østerud
  • Distribuidora
    Golem
  • Estreno
    04 Septiembre 2015
  • Intérpretes
    Ghita Nørby (Esther), Morten Grunwald (Poul, su marido), Paprika Steen (Heidi, la mayor), Danica Curcic (Sanne, la pequeña), Jens Albinus (Michael, marido de Heide), Pilou Asbæk (Dennis, pareja de Sanne), Vigga Bro (Lisbeth), Oskar Sælan Halskov (Jonathan, el nieto).

Corazon silencioso2Crónica de una muerte anunciada

Convocados por la matriarca, se junta la familia entera en la espaciosa y confortable casa de campo en la que viven Esther y Poul. De acuerdo con su marido, ella ha decidido poner fin a su vida ya que una enfermedad muscular irreversible la va incapacitando progresivamente y la convertirá en un vegetal antes de morir. Poul es médico y le ha conseguido un cóctel de medicamentos que apaciblemente le quitará la vida. Las dos hijas y sus parejas, el único nieto, y la amiga del alma de Esther se reúnen para despedirse del ser querido en un largo fin de semana. En principio, todos están de acuerdo en aceptar la decisión de la esposa, madre, suegra, abuela y amiga. Pero muy pronto lo extraño de la situación abre fisuras en dicha determinación, especialmente por parte de Sanne, la menor de las hijas, persona inestable y en tratamiento psicológico. Una vez abierto el fuego, en ese lapso de tiempo se repasan las relaciones familiares de todos los reunidos.

Película netamente nórdica, con unos diálogos muy bien escritos y mejor recitados, aborda un tema candente, el del suicidio asistido o el de la muerte digna, como se prefiera nombrarlo. Para los sureños de Europa nos resulta algo sorprendente la serenidad y seriedad con que se trata un asunto que afecta a un pilar de la estructura familiar y a la ética. Lo mismo que ese paisaje desolado aunque bello del Norte que se vislumbra en breves momentos, los personajes discuten con una gran frialdad una cuestión de vida o muerte. Lo hacen con el rigor de las películas de Bergman, pero estos «gritos y susurros» de Bille August, aun siendo deudores del maestro sueco, no tienen el dramatismo existencialista de éste. A los personajes casi les da vergüenza (o pudor) mostrar sus sentimientos y sólo la frágil Sanne actúa de detonante de las emociones reprimidas.

 Esther ha hecho una opción: prefiere morir a sufrir. Ha decidido celebrar la despedida como una cena de Navidad, como una fiesta de nacimiento y no un funeral. Pero la falta de costumbre en una situación similar hace que, en realidad, casi resulte un velatorio anticipado. Porque a nadie le resulta fácil controlar la imaginación. Ni siquiera a Esther, que en el día de su muerte, al abrir los ojos por la mañana, se duerme de nuevo un ratito, para vivir un despertar más.

Confesaré una cosa. El personaje que más me ha impresionado es el del joven Jonathan, un adolescente que no cuestiona para nada la decisión de su abuela y que, sin duda, será miembro de una generación que planteará el problema de la muerte digna o indigna de una manera nada dramática, casi estoica, porque de eso se trata, del viejo estoicismo, que reverdece en múltiples manifestaciones en nuestros días: lucidez ante la tragedia. ¿Por qué no contrariar el instinto de supervivencia si nos lleva a un sufrimiento sin más término que la muerte?

No soy estoico y por eso no dejo de apreciar el admirable esfuerzo del corto reparto de este film para dar carne a unos personajes que resultan convincentes en su interpretación y que hacen verdad aquel dicho: todo el mundo tiene sus razones. El texto, bien escrito y construido por Christian Torpe, ha sido plasmado con eficacia por Bille August que, de vuelta a su país, parece sentirse muy cómodo entre actores daneses. Su etapa norteamericana no ha sido especialmente brillante, muy lejos del arranque brioso y deslumbrante de Pelle el conquistador y Las mejores intenciones. Mención especial merece la actuación de Ghita Nørby, realmente extraordinaria en su interpretación de Esther. En el festival de San Sebastián del año 2014, el jurado premió como mejor actriz a Paprika Steen –bien en su papel de Heidi, pero no superior– en una de esas decisiones absurdas que nadie entiende. Y, de paso, constatar que esta excelente cinta ha tardado un año completo en encontrar sala de estreno en nuestro país.

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