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¡AVE, CESAR!

Escrito por Julio Vallejo Herán
  • Titulo Original
    Hail, Caesar!
  • Producción
    Mike Zoss Productions, Working Title Films (EE.UU., 2015)
  • Dirección
    Joel y Ethan Coen
  • Guión
    Joel y Ethan Coen
  • Fotografía
    Robert A. Deakins
  • Música
    Carter Burwell
  • Montaje
    Roderick Jaynes
  • Distribuidora
    Universal
  • Estreno
    19 Febrero 2016
  • Duración
    106 min.
  • Intérpretes
    Josh Brolin (Eddie Mannix), George Clooney (Baird Whitlock), Alden Ehrenreich (Hobie Doyle), Ralph Fiennes (Laurence Lorenz), Jonah Hill (Joe Silverman), Scarlett Johansson (Deeanna Moran), Frances McDormand (C.C. Calhoun), Tilda Swinton (Thora Thacker / Thessaly Thacker), Channing Tatum (Burt Gurney), Christopher Lambert (Arne Slessum), Heather Goldenhersh (Natalie ), Clancy Brown (Escritor comunista), Jillian Armenante (chica script ), Fisher Stevens ( escritor comunista #1), David Krumholtz (escritor comunista #4), Dolph Lundgren (comandante de submarino), Peter Jason (Director), Fred Melamed (Fred).

avecesar2Irregular retrato del cine estadounidense de los años cincuenta.

Los hermanos Joel y Ethan Coen han demostrado a lo largo de su filmografía su amor por las películas del Hollywood de la edad dorada. El espíritu de las viejas screwball comedies anidaba en Crueldad intolerable y la sombra del gran Frank Capra se cernía sobre El gran salto, mientras que el viejo cine negro, siempre pasado por el particular tamiz posmoderno de la fraternal pareja, era la principal influencia de cintas como Sangre fácil, una variante de las historias de amantes criminales al estilo de clásicos como El cartero siempre llama dos veces o Perdición; El hombre que nunca estuvo allí, casi un homenaje a las primeras adaptaciones a la gran pantalla de los libros de Dashiell Hammett, o Muerte entre las flores, una particular revisión de los largometrajes de gánsteres de los años treinta. Todo ello sin olvidarnos de los guiños a los cartoons de la Warner de Arizona Baby o el recordado número musical a lo Bugsy Berkeley que aparecía en El gran Lebowski. Incluso se han acercado al subgénero del cine dentro del cine en una de sus obras mayores: Barton Fink, la historia de un guionista estadounidense con problemas de inspiración en los Estados Unidos de los primeros años cuarenta.

No resulta por tanto extraño que los autores de Fargo se encuentren detrás de ¡Ave, César!, su particular retrato del Hollywood de los cincuenta, una época en el que el denominado sistema de estudios comenzaba a desmoronarse. A diferencia de El crepúsculo de los dioses, esplendido melodrama con elementos de cine negro que retraba la Meca del cine de esta etapa, los hermanos Coen optan por una sátira que, sin embargo, no oculta la fascinación por una forma de hacer películas que mezcló con inteligencia arte y entretenimiento. La admiración por aquellos espectaculares largometrajes queda patente en la espléndida coreografía del personaje de Deeanna Moran, inspirada claramente en los filmes acuáticos de Esther Williams, o el no menos impresionante número de baile protagonizado por el actor Channing Tatum, que da vida un particular trasunto de los marineros que Gene Kelly encarnara en cintas como Levando anclas, Un día en New York y Siempre hace buen tiempo.

Frente al talento que exudaban las imágenes de los largometrajes de aquella época, los Coen contraponen las cuestionables prácticas de los estudios realizaban para mantener la imagen glamurosa e impoluta de la fábrica de sueños. No sorprende, por tanto, que el fraternal dúo haya escogido como hilo conductor al personaje de Eddie Mannix, un hombre que se encarga de arreglar los entuertos en los que se metían las estrellas y que es responsable de solucionar conflictos que empañaran la impoluta apariencia del viejo Hollywood. Los brillantes tonos del Technicolor de la época ocultaban, como muestra el filme, sexo y embarazos fuera del matrimonio, directores obligados a trabajar con actores que no habían escogido y noviazgos de fachada para promocionar a la estrella en ciernes en las columnas de cotilleos. Todo ello, no obstante, mostrado con el tono irónico de los Coen, que se distancian con humor de la mera sucesión de datos escandalosos que Kenneth Anger reuniera en Hollywood Babilonia, donde el célebre director de cine gay pasaba revista a la trastienda de la edad dorada del cine estadounidense.

El resultado es un filme descompensado y un tanto disperso que se beneficia de la magnífica labor de un conjuntado reparto, que parece haber captado a la perfección el tono irónico y excesivo de los Coen; la espléndida labor del director de fotografía Robert A Deakins, que recrea la paleta cromática de las películas de la época, y la banda sonora de Carter Burwell, habitual colaborador del dúo de realizadores. Entre los momentos más memorables, además de los citados números musicales, hay que destacar la hilarante reunión de Eddie Manix con los responsables de diversas religiones para que convencerles de que aprueben moralmente una superproducción bíblica o aquella secuencia en donde el director de un drama –un espléndido Ralph Fiennes– le da indicaciones de cómo actuar a un poco hábil actor cantante de westerns, al que interpreta  un acertadamente ingenuo Alden Ehrenreich. Por el contrario, la trama del secuestro del protagonista de la superproducción religiosa, al que da vida un caricaturesco George Clooney, por parte de una serie de guionistas comunistas no está convenientemente desarrollada. Tampoco parece suficientemente aprovechados los personajes de las dos gemelas columnistas, encarnados ambos por una divertida Tilda Swinton, que compiten por una exclusiva periodística, en claro homenaje a dos de las lenguas viperinas más famosas de la época: Hedda Hopper y Louella Parsons. En resumen, ¡Ave, César! es un trabajo curioso y menor de los responsables de las estupendas Muerte entre las flores, Barton Fink, Fargo y el remake de Valor de ley.

 

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