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AHORA ME VES 2

Escrito por Diego Salgado
  • Titulo Original
    Now You See Me 2
  • Producción
    Lionsgate / Summit Entertainment (EE.UU., 2016)
  • Dirección
    Jon Chu
  • Guión
    Ed Solomon, Pete Chiarelli
  • Fotografía
    Peter Deming
  • Música
    Brian Tyler
  • Montaje
    Stan Salfas
  • Distribuidora
    eOne Films
  • Estreno
    22 Julio 2016
  • Duración
    129 min.
  • Intérpretes
    Mark Ruffalo, Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Dave Franco, Morgan Freeman, Michael Caine, Daniel Radcliffe, Lizzy Caplan, Jay Chou

ahorameves2Secuela que reincide con mayor descaro en los argumentos de su predecesora.

Hace tres años, se estrenaba en todo el mundo Ahora me ves…, combinación de intriga y espectáculo acerca de un grupo de ilusionistas, autoproclamados los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, a los que perseguían las autoridades debido a su afición por desvalijar propiedades de millonarios y sucursales bancarias; hechos delictivos que escenificaban como números de magia, cuyo culmen era el reparto de los botines obtenidos entre quienes asistían a sus peculiares actuaciones. Aunque la crítica fue severa en líneas generales con la película, nosotros la defendimos en estas mismas páginas dado que se convirtió en buque insignia de una moda cinematográfica –centrada en el juego, los golpes criminales de altos vuelos, la prestidigitación– sintomática de un interés por fracturar y renovar, con la complicidad del espectador, los códigos de ciertos relatos, en una época de descrédito para la ficción, para el cine de ficción.

Ahora me ves 2 tiene, digámoslo ya, menos interés que su predecesora. Lo que en aquella eran ante todo preguntas, experimentos en torno a su propia condición como entretenimiento formulaico, insustancial, aquí es asertividad, convicción en lo efectivo de unas determinadas estrategias, habida cuenta de que se han demostrado exitosas. Resulta significativo que los cambios creativos de mayor alcance de una a otra película afecten a sus realizadores respectivos –antes, Louis Leterrier; en esta ocasión, John M. Chu–, sus directores de fotografía y montadores, mientras que Ed Solomon continúa siendo pieza clave en lo que respecta al guión. Ni Leterrier ni Chu cuentan hasta la fecha con películas destacables en su haber. Podría decirse quizás que el estilo grácil del segundo, cuyo nombre ha estado ligado con frecuencia a producciones musicales para la pequeña y la gran pantalla, era más conveniente para plasmar en imágenes los pasos de baile –sorpresas, trucos, golpes de efecto– esbozados por Solomon sobre el papel. Pero la apuesta de este, como decíamos, por jugar sobre seguro, por subrayar –y redoblar incluso– en tono inequívoco lo que en Ahora me ves… eran tanteos narrativos, hace que los esfuerzos tras la cámara de Chu y sus colaboradores lleguen a ser contraproducentes, al abocar la película a una volatilidad absoluta.

Y es que, a partir de cierto punto, resulta difícil prestar atención a esta nueva aventura de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, embarcados, un año después de lo que plantease el film previo, en la exposición ante la opinión pública de las prácticas dudosas que lleva a cabo un magnate de las nuevas tecnologías; empeño que se verá entorpecido por todo tipo de intereses corporativos y ansias personales de venganza. Cierto que, del contraste entre el anhelo de los villanos por aprovechar en su beneficio datos de terceros, y el secretismo con que gestionan sus trucos los justicieros magos protagonistas, se deduce una metáfora atractiva acerca de la necesidad de preservar la ilusión respecto a la naturaleza del cine, incluso si, como sucede hoy por hoy, a nuestra mirada le falta inocencia. Pero eso no basta para compensar la arbitrariedad y la falta de sentido presentes en casi todo lo que nos brinda el metraje, intrincado y rebuscado –amén de aderezado con un humor pueril– sin que ello redunde en disfrute ninguno de las imágenes.

Una cosa es abandonarse al ilusionismo, o al simulacro de tal si quien nos engatusa sabe hacerlo con encanto, y otra tener que soportar, como ocurre en Ahora me ves 2, que se falte a nuestra inteligencia con la excusa impertinente de que todo vale en nombre del asombro. Incluyendo el abusar de unos efectos especiales mediocres, y de unos diálogos toscamente explicativos. Aspectos que terminan por arruinar cualquier sentido de la maravilla posible en un truco de magia de dos horas largas de duración, concebido y ejecutado sin demasiado talento. En un momento determinado de la película, llega a describirse lo que está sucediendo como un puñado de nada. Algo que, en sí, no es negativo. Que podría hasta suponer una lección, de responder a un propósito, y no a una alternancia de excesos y graves limitaciones que tan solo provoca irritación.

 

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