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DESPUÉS DE LA TORMENTA

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
  • Titulo Original
    Umi yori mo mada fukaku
  • Producción
    Aoi Promotion (Japón, 2016)
  • Dirección
    Hirokazu Koreeda
  • Guión
    Hirokazu Koreeda
  • Fotografía
    Yutaka Yamazaki
  • Música
    Hanaregumi
  • Montaje
    Hirokazu Koreeda
  • Distribuidora
    Golem
  • Estreno
    11 Noviembre 2016
  • Duración
    117 min.
  • Intérpretes
    Hiroshi Abe, Lily Franky, Isao Hashizume, Sôsuke Ikematsu, Kirin Kiki, Satomi Kobayashi, Yôko Maki, Taiyô Yoshizawa

tormenta2La familia regular, gracias.

            Creo no exagerar al afirmar que, en la actualidad, uno de los valores universales del mejor cine humanista es el japonés Hirokazu Kore-eda (Tokyo, 1962). En unos primeros trabajos resultaba más crítico y hasta agrio, pero recientemente sus historias maduran y ofrecen una mirada más compasiva y empática hacia los seres humanos torpes en sus relaciones personales y familiares, como se aprecia en sus dos últimos títulos, De tal padre, tal hijo(2013) y, sobre todo, Nuestra hermana pequeña(2015), que es una película que levanta el ánimo y muestra un vitalismo notable, a pesar de que cuenta una historia de abandono familiar que, si se piensa despacio, es bastante cruel. En estas dos obras y en Después de la tormenta hay una radiografía de las relaciones familiares en los tiempos convulsos que vivimos donde las parejas ya no son “hasta que la muerte os separe” y donde las nuevas relaciones llevan a familias reestructuradas, filiaciones no biológicas y padres/madres temerosos de perder a sus hijos. 

            Ryota trabaja como detective privado en una agencia, aunque quisiera ser escritor. Tiempo atrás tuvo éxito con una novela, pero no ha continuado su carrera. Justifica su empleo como detective para buscar inspiración para escribir. Vive a salto de mata, sin medios para pagar la pensión de su hijo; en realidad, quisiera rehacer su vida con su mujer y el pequeño, pero se adivina que ha cometido errores importantes. Hace chanchullos con los casos de la agencia, chantajeando a las víctimas de su vigilancia o vendiendo información por duplicado. En cuanto tiene dinero lo apuesta en loterías, carreras o cualquier lugar donde volcar su irracional fe en un golpe de suerte. Visita a su madre, Yoshiko, que se ha quedado viuda, y a su hermana, a quien suele pedir dinero. En casa de Yoshiko coincide con su hijo y con su esposa. La ciudad se ve envuelta en un tifón que sorprende a la familia en esa casa: se ven obligados a pasar la noche y Ryota quiere pensar que se trata de una reconciliadora vuelta al pasado de unión familiar.

            Obviamente, Ryota es un fracasado que ni ha conseguido desarrollar con dignidad una profesión ni tiene una estabilidad económica que le permita hacerse cargo de su familia. Pero ello no significa que renuncie a un futuro con su mujer y su hijo, de quien está muy pendiente. No es un malvado ni sufre una incapacidad mental; más bien se trata de un torpe, un tipo común a quien la vida lleva por el camino fácil. Como tampoco es un personaje negativo su esposa, que le exige el pago de la pensión como requisito para ver al hijo. Ryota acude a su madre con la íntima convicción de que le comprenderá y apoyará. A pesar de que es todo un hombre, ya entrado en los cuarenta, busca también el cariño de su madre, una anciana encantadora y sabia, uno de esos personajes por los que ya vale la pena la historia.

            Al principio de la película un coche con megafonía circula por el barrio anunciando la búsqueda de un anciano; y es que la vejez y la soledad son el trasfondo de la crisis de la familia de que habla Después de la tormenta: es el presente de Yoshiko que se ha quedado sola en la casa con una magra pensión y es el futuro de Ryota, agravado por su despilfarro con las apuestas. El tifón que se cierne sobre la ciudad y obliga a la reclusión temporal en el piso de la abuela opera como un pequeño milagro para ésta y, sobre todo, para Ryota, que se hace la ilusión de recuperar a su familia. A veces, la tormenta o lo que puede ser destructivo es una oportunidad en la vida: ya se sabe, lo que no te mata te hace más fuerte. Los espacios se repiten en Kore-eda: son barrios suburbanos casi rurales, con calles sin aceras y pequeñas carreteras con vegetación en los márgenes, en los que apenas hay gente. Es frecuente que los personajes se trasladen en tren para ir a visitar a parientes. Ires y venires son como metáforas del paso del tiempo y de la evolución de la vida, sobre todo en Ryota, con su deambular por un trabajo, locales de apuestas y otros lugares donde dilapida su vida.

Kore-eda logra un envidiable tono donde el drama de fondo viene atemperado por una mirada empática hacia personajes entrañables, particularmente la citada abuela. Escribe y filma con la fluidez de los grandes cineastas, que no conocen arritmias y son capaces de elevar a categoría de drama donde se representa y dirime la esencia de la vida, los pequeños sucesos de la cotidianeidad. El tema de fondo de la inestabilidad de la familia, recurrente en la filmografía, como queda dicho, resulta actual y pertinente.

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