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COSECHA AMARGA

Escrito por Ángel Antonio Pérez Gómez
  • Titulo Original
    Bitter Harvest
  • Producción
    Devil's Harvest Production (Canadá, 2017)
  • Dirección
    George Mendeluk
  • Guión
    Richard Bachynsky Hoover, George Mendeluk
  • Fotografía
    Douglas Milsome
  • Música
    Benjamin Wallfisch
  • Montaje
    Stuart Baird y Lenka Svab
  • Distribuidora
    Ver Cine
  • Estreno
    16 Junio 2017
  • Duración
    103 min.
  • Intérpretes
    Max Irons (Yuri), Samantha Barks (Natalka), Terence Stamp (Iván), Gary Oliver (Stalin), Aneurin Barnard (Mykola), Barry Pepper (Yaroslav), Richard Brake (Medved), Tamer Hassan (Sergei), Lucy Brown (Olena).

cosecha2Morir de hambre

La película se abre con unos idílicos planos de la Ucrania agrícola en plena recolección de los campos de cereal granado, siguiendo los ritos ancestrales de la cosecha con su componente religiosa tanto cristiana como pagana. Hasta labradores y labradoras visten el traje típico. Nos parece estar viendo un documental sobre el campesinado ucraniano de antes de la revolución.

Pero muy pronto conocemos que el octubre rojo se ha producido ya y que han fallecido el zar, su familia y… hasta el mismo Lenin. El feroz Stalin empieza una política inmisericorde que pasa por el saqueo de iglesias y haciendas, la expropiación de los pequeños y grandes terratenientes, la fijación de unas cotas de producción de cereal imposibles de alcanzar y mucho menos con la colectivización de los cultivos y desaparición de las granjas familiares. Yuri, hijo de una familia agricultora de clase media, está enamorado de su paisana Natalka desde que ambos eran niños. El muchacho dibuja primorosamente y su padre lo manda a estudiar Bellas Artes a Kiev. Allí vive un ardiente espíritu revolucionario y vanguardista tanto en política como en pintura.

Pero los fervores comunistas y la pintura de los ismos son pronto liquidados por un Stalin que no permite ninguna disidencia e implanta el realismo social en las artes. Ejecuciones sumarias y confiscación del grano recolectado sumen en la indigencia absoluta a la mayoría de la población. La hambruna provocó millones de víctimas civiles, especialmente entre las mujeres y niños. Todos fueron vejados por los comisarios políticos y sus esbirros, que robaban, violaban y mataban a capricho a los ucranianos, acusados de traidores y causantes de la enorme carestía de alentos que asoló en aquellos años a la entera URSS. Stalin tenía que buscar un culpable. La víctima fue el pueblo ucraniano. Aquellos años terribles recibieron el apelativo de holodomor (muerte por hambre e inacción) y muchos historiadores califican de genocidio –con motivo sobrado– la política estalinista con Ucrania.

El film de George Mendeluk, cineasta bávaro afincado en América del Norte y con una filmografía abundantísima en películas para la televisión y episodios de series, narra con bastante soltura la trágica historia de esta pareja que huyó finalmente de su país y emigró a Canadá. Pero a la película le falta hondura, una descripción de los personajes menos tópica y, sobre todo, una interpretación más convincente. El veteranísimo Terence Stamp está casi irreconocible por la edad pero es, prácticamente, el único que da vida, por contraste, a un personaje hierático.

El director, coguionista también, filma alguna que otra secuencia con estilo y acierto, sobre todo, en el encuadre. En esos momentos parece que el film remonta y sale de su obviedad y simpleza narrativas, pero a poco cae de nuevo en la vulgaridad de un tratamiento telefílmico. En este sentido, no me cabe duda de que contentará a los espectadores de sábados y domingos tras el informativo del mediodía.

Cuesta despachar con tan escasas líneas una obra que nos recuerda una gran tragedia humana, la de las víctimas inocentes de unas políticas que no tienen en cuenta a las personas y sólo exigen resultados de producción. No fue la primera vez que eso se produjo ni ha sido por desgracia la última. Ahí están las zafras cubanas, los campos de trabajo y extermino de los jémeres rojos, la revolución cultural y tantos planes quinquenales, a derecha e izquierda, que se quedaron en el papel cuando no se tiñeron de sangre. El rendimiento es el rendimiento…

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