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CORAZONES SOLITARIOS

Escrito por Pedro M. Lamet

Thriller evocador del cine negro de los cincuenta tan entretenido como vacuo

Con sabor a cine negro de los cincuenta, ese modo de mirar y sumergirnos en una historia que tanto echamos de menos hoy, Corazones solitarios lleva a la pantalla una historia real, la de una pareja, émula de Bony and Clyde en su identificación con el crimen y la huída hacia adelante, compuesta por Martha Beck (Salma Hayek) y Raymond Fernández (Jared Leto), que llegó a ser la más buscada de América. Conocidos como los asesinos de corazones solitarios, amantes de la mentira, el dinero fácil y el sexo escabroso, estafaban a sus víctimas y luego las mataban brutalmente. Sus objetivos eran viudas de guerra y mujeres adineradas que tenían la mala fortuna de responder a los anuncios en prensa en los que Ray se presentaba como el amante latino ideal. En este juego mortal en el que Martha se hacía pasar por su hermana, cometieron una veintena de crímenes. El detective Elmer C. Robinson (John Travolta) participó en su captura en 1949. La historia obtuvo dos versiones cinematog?áficas anteriores: Honeymoon Killers (1970) de Leonard Kastle, y Profundo carmesí (1966) muy notable producción española del mejicano Arturo Ripstein.

Se da la casualidad de que realizador Todd Robinson (Hollyvoodland, La Dalia Negra) es nieto en la vida real de dicho detective, miembro del Departamento de Policía del condado de Nassau, que vio cambiada su vida al presenciar las ejecuciones de estos asesinos en la penitenciaría de Sing Sing. El guión se estructura en el paralelo típico de tantos thrillers en el doble hilo argumental de la pesquisa del asesinato y los problemas íntimos del policía, en este caso el suicidio inexplicable de su propia esposa, que le ha dejado traumatizado, lo que le dificulta las relaciones con su hijo adolescente.

Impecable, entretenido y bien ambientado desde el punto de vista narrativo, el film cuenta con un excelente reparto, en el que destaca sobre todo el policía secundario, admirablemente encarnado por James Gandolfini, cuenta con una aceptable interpretación de Salma Hayek, que recrea bien su obsesión sexual por Fernández, aunque la pareja, demasiado guapa y normal en su apariencia, no llega a justificar, sin duda por fallo de guión, las desviaciones patológicas que le conducen a tan horrendos crímenes. También el latin lover no supera el umbral de guapito bobo. Parece que se ha sacrificado al glamour del reparto la realidad de los hechos, pues, por lo visto, la convicta real era tan gruesa que no cabía en la silla eléctrica.

Por su parte Travolta, casi siempre sobreactuado, se limita aquí a exponer su cara de palo, lo que no desentona en este caso con el carácter “tocado” de su personaje, y hace una buena pareja con el segundo detective, en mi opinión lo mejor de la película, junto a la ambientación, la fotografía, el ritmo y el montaje. Pues, pese a sus defectos, debidos principalmente a su vacuidad, la falta de realismo y de evolución psicológica creíble de la pareja protagonista, Corazones solitarios consigue desempolvar gracias a su ambientación y habilidad narrativa algo de aquellas viejas cintas en blanco y negro que nos transportaban a otros mundos en las largas tardes de domingo. Una razón para ver y dejarse llevar de este relato, por crudo e increíble desde el punto de vista fílmico que sea, y de la buena factura industrial made in USA.

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