.

1408

Escrito por Francisco M. Benavent
Atmósfera inquietante, sensación amenazadora de que algo puede pasar a cada instante.

La habitación 1408 del hotel Dolphin lleva fama de lugar maldito. Cincuenta y seis clientes que se han alojado allí han muerto en extrañas circunstancias. Ninguno ha logrado permanecer con vida más de una hora. Tras recibir una invitación anónima, Mike Enslin, un escritor y experto en desenmascarar supuestos fenómenos paranormales (su libro "10 hoteles encantados", que no con encanto, aspira a ser un éxito de ventas), decide viajar a Nueva York para hospedarse en ella. Es un tipo cínico, endurecido por culpa de una desgracia familiar que lo ha llevado a perder a su joven hija y a separarse de su mujer. Hace caso omiso de las advertencias del director y se instala en ella, pensando en un nuevo fraude. Se introduce así en una montaña rusa que lo va a llevar hasta el último círculo del infierno.

Ideado por el incansable Stephen King, quien desde Carrie (1976) ha proporcionando decenas de argumentos terroríficos al cine, "La habitación 1408" (2002) es uno de los catorce relatos incluidos dentro del tomo recopilatorio "Todo es eventual" (Ed. Debolsillo, 2004). Lo empleó para describir las diferentes técnicas narrativas de las que habla en su libro "Mientras escribo", inspirándose en las investigaciones reales que hizo el parapsicólogo Christopher Chacon sobre una estancia supuestamente embrujada del "Hotel del Coronado" en California. Las peticiones de sus seguidores para que lo terminara fueron tantas que finalmente se vio obligado a hacerlo. King, más interesante en su faceta de cuentista que en la de novelista -en cada nueva novela que publica se repiten personajes, situaciones, estructura-, se mueve en un territorio que conoce bien: escritor enfrentado a seres del más allá, el dolor insoportable provocado por la muerte de un hijo –como en "Cementerio de animales"-, el humor negro… Con apenas una habitación de hotel y un protagonista, sabe crear un apreciable cuento de fantasmas, un relato de mansión encantada de tintes clásicos.
 
Convertida en la primera "dramatis personae" de la historia, esa estancia 1408 del antiguo hotel neyorquino trae a la memoria la 217 del hotel Overlook, en El resplandor (The Shining, 1980), donde Jack Nicholson y su hijo se asomaban a los abismos de lo desconocido. En principio, un cuarto donde nada hay de reseñable, como advierte el escritor tras instalarse y ver los anodinos cuadros y muebles que lo decoran. Voluntarioso en este papel, John Cusack sale airoso del "tour de force" que supone mantener la acción en tan reducido lugar. Desafiante, incrédulo, obstinado, progresivamente desesperado, es un típico héroe del autor de "La mitad oscura", un hombre que se enfrenta como puede a las manifestaciones del otro lado. ¿Sufre de alucinaciones? ¿Es víctima de alguna conjura? ¿Ha abierto la puerta del infierno al girar la llave? ¿O todo es una pesadilla de la que no tardará en despertar? La experiencia por la que pasa, la confrontación con los espectros y en particular con los de su pasado, es similar a la narrada por Stanislav Lem en Solaris –trasladada al cine por Andrei Tarkovski en 1972 y por Steven Soderbergh en 2002-, aquel planeta donde sus visitantes podían materializar los recuerdos que todo hombre lleva en el fondo de su alma.
En su breve aparición como el director del hotel (en lo que propiamente hablando es un "cameo rol", un papel corto pero significativo), Samuel L. Jackson (obviamente no es el blanco europeo del que habla King) se halla igualmente soberbio. Es otro buen ejemplo de cómo un buen actor puede ensanchar y dar vida a un personaje del que sólo existen esbozos y diálogos. Mención a su sibilino aspecto diábolico y al memorable "quid pro quo" en el que trata de convencer al escritor para que no se aloje en el lugar (¿ha sido él quien ha mandado la postal como desafío para atraerlo? Demuestra conocer bien su vida y milagros).
 
El sueco Mikael Håfström (n. 1960) ha sido el encargado de orquestar esta función. Realizador de televisión en sus comienzos, su primer largometraje fue Leva livet/ Days Like This (2001). Con la estimable Evil (Ondskan, 2003), finalista a los Oscar en el apartado de mejor película de habla no inglesa, y con Drowning Ghost (el fantasma del lago) (Strandvaskaren, 2004), mediocre filme de misterio para adolescentes, se dio a conocer a nivel internacional, demostrando su predilección por el "thriller" y el terror. Tras la mucho más interesante Sin control (Derailed, 2005), en la que una pareja de amantes adúlteros era chantajeada por un criminal, 1408 es la segunda película que ha hecho para la industria de Hollywood, augurando sus recaudaciones que tardará en volver al viejo continente.
 
Evitando con la ayuda de unos avezados guionistas el riesgo usual, que se note estar ante un cuento estirado, Håfström lleva la película con pulso, creando una atmósfera inquietante, una sensación amenazadora de que algo puede pasar a cada instante. Lo hace sin jovencitas asustadizas con camiseta de tirantes, sin abusar de efectos infográficos –como hacía Peter Jackson en Agárrame esos fantasmas (The Frighteners, 1996)-, campanazos o vísceras. Logra algunas escenas que ponen la piel de gallina. Otras que dejan un nudo en la garganta, como el momento conmovedor en que los padres tratan de consolar a la niña ante su inminente fallecimiento. Escenas igualmente significativas son el ángulo imposible de la llave en el casillero, casi un homenaje a Chicho Ibáñez Serrador y sus "Historias para no dormir", o las del ominoso reloj-despertador donde suena el conocido "We’ve Only Just Begun" de The Carpenters. Håfström aspira a hacer pasar el rato con honestidad y sin insultar al espectador, al contrario de lo que sucede en la reciente y taquillera [Rec] (2007), y consigue una de las buenas adaptaciones de King, lo que no siempre se puede decir.

Utilizamos cookies propias y de terceros con el fin de mejorar la experiencia del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.
Ver política de cookies.