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DE FOSA EN FOSA

Escrito por Ángel A. Pérez Gómez
Comedia de humor negro que deriva a la tragedia cuando se acumulan una serie de atrocidades que no casan con el resto.
 
Segunda película del esloveno Jan Cvitkovic, primera suya que llega a estrenarse en España tras su pase por el festival de San Sebastián de 2005 donde se alzó con el premio al mejor realizador novel. Se trata de una comedia de humor negro que deriva a la tragedia más tremenda en el último tercio del film, en el que se acumulan una serie de atrocidades que no casan con el resto.
De fosa en fosa tiene por protagonista a Pedro, un joven que se gana la vida como orador fúnebre, una profesión en auge al parecer allí donde no hay clero que presida los funerales. Sólo que los responsos de Pedro son algo más que unas lacónicas palabras de despedida al estilo de los rudos vaqueros del Oeste. Se trata de elaboradas piezas de oratoria funeraria, una loa del difunto, un panegírico póstumo que le han ganado un reconocido prestigio en la comarca y le permite subsistir del estipendio.
Pedro vive con un padre traumatizado que no para de maquinar cómo suicidarse (de la manera más complicada y poco efectiva posible) y con dos hermanas, una, Vilma, casada con un indeseable que la maltrata, e Ida, una jovencita sordomuda, a la que ama en secreto su mejor amigo, Shooki, que cuida con mimo de un viejo Seat 600 convertido en objeto de culto. Pedro tiene una novia, Renata, una chica guapa, con la que sin embargo las cosas no parecen ir del todo bien.
 
De este breve repaso al elenco de personajes y sus relaciones podría pensarse que, en efecto, estamos ante una típica comedia balcánica, llena de «jugoso» humor negro. Y, en efecto, discurre por esos derroteros en casi toda su primera parte con momentos felices, apuntes costumbristas deliciosos y secuencias inspiradas (las visitas al médico con el padre suicida). Pero luego el argumento toma un sesgo repentinamente tremendista, que empieza con la revelación de los abusos sexuales que sufre Renata por parte de su padre, que continúa con la paliza que le propina a Vilma su odioso esposo y que culmina con la triple violación y sádicas sevicias de la que es víctima la pobre Ida por parte de tres vecinos del pueblo de al lado que, aparte de dedicarse a la pesca fluvial, se mueren de lujuria cada vez que pasan al lado de la pimpante jovencita. La venganza de Shooki, su suicidio y posterior entierro –metido en el 600 como ataúd (en el que Ida se cuela también para ser enterrada en vida con él)– colma el vaso de las truculencias, nos mete en un film distinto que se precipita por el abismo del despropósito, del tremendismo visual y de la incoherencia con el planteamiento inicial.
 
La película se convierte así en una broma macabra, que no justifica la mejor de las intenciones (¿tal vez denunciar la violencia contra las mujeres?). Los críticos del viejo Cahiers du Cinéma gustaban de decir que un travelling es una cuestión de moral. La panorámica conclusiva con que nos obsequia el director Cvitkovic también lo es. Después de sostener interminablemente el plano del interior del 600 en el que son sepultados Ida, viva, y Shooki, muerto, se permite salir del cementerio con una panorámica que se dirige al sol poniente, que dora de rojiza luz los alrededores. Vamos, anda... Escaparse así de la fosa... es también elocuente. Lo siento, pero no me puedo tomar en serio lo que acabo de ver. O sea, una broma eslovena.

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