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Madrid en el cine de Pedro Almodóvar

Escrito por Redacción

portada 19540Madrid en el cine de Pedro Almodóvar, de Gloria Camarero, Madrid, Akal, 2017, 128 pp.

Este libro una invitación a recorrer la filmografía del director a partir de los cientos de lugares y topónimos que encierra ese lugar. Parte de una realidad: Pedro Almodóvar ha filmado la mayoría de sus películas en Madrid. Es la ciudad a la que llega en 1966, cuando aún no ha cumplido los diecisiete años, y que, a pesar de estar inmersa entonces en plena dictadura franquista, para él representa los deseados valores de la cultura y la libertad personal. Su relación cinematográfica con Madrid resulta casi autobiográfica y ha tendido a recoger en sus trabajos muchos de los territorios que constituyen su propio mundo.  Los lugares elegidos como escenarios suelen ser, con frecuencia, aquellos que él ha vivido, aquellos que él ha frecuentado y aquellos en los que él se ha divertido.  

Así, este libro hace un minucioso recorrido por los espacios de la capital a lo largo de los seis capítulos que lo componen. Describe y analiza el significado de cada uno de los ámbitos concretos y constata que el Madrid almodovariano es un Madrid cambiante, que alcanza diversos matices en función de los mensajes y sentimientos que quiera transmitir cada filme. Se detiene en detallar el «Madrid intenso y en plena efervescencia postfranquista» de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. También, su significado cuando se configura como «la ciudad más divertida del mundo», que es, según sus protagonistas, en Laberinto de pasiones; o el de la ciudad apagada, invernal, nocturna, lluviosa y triste de ¿Qué he hecho yo para merecer esto?.

Son, igualmente, objeto de estudio, el Madrid provisto de los rasgos de pueblo de Volver; el Madrid más genérico, más intimista y carente de grandes referencias monumentales de Julieta; el Madrid brillante y colorista de Tacones lejanos; el Madrid sin tópicos y humanizado, conceptual, de yuppies, estrés, porteras, taxis, cabinas telefónicas y contenedores de basura de Mujeres al borde de un ataque de nervios; el Madrid constantemente destruido y reconstruido de ¡Átame!; el Madrid maltrecho y en obras, inmerso en la atmósfera asfixiante del bochorno veraniego, con andamios y lonas de plástico cubriendo edificios y calles enteras de La ley del deseo; el Madrid menos realista, más abstracto, menos social, más futurista y casi inexistente de Kika;  el Madrid más turístico de La flor de mi secreto, con sus conocidas vistas nocturnas de la Plaza Mayor;  El Madrid de luz invernal de Carne trémula yque refleja la mutación histórica experimentada a lo largo de casi tres décadas, desde el arranque del filme con el nacimiento de Víctor y encuadres de un Madrid asolado por el miedo. Es enero de 1970 y se ha declarado el Estado de Excepción en todo el territorio nacional. Termina la película con la venida al mundo del hijo del anterior, veintiséis años después, el día del partido Malta-España (18 de diciembre de 1996), ya en un Madrid también navideño pero repleto de gentes felices, que invaden sus avenidas. Las circunstancias son otras. Veintiséis años antes, cuando nace Víctor, la dictadura franquista mostraba su cara más dura. Ahora, en 1996, se vive en democracia y «la calle Arenal está de bote en bote. No cabe un alfiler. Los peatones gritan, caminan, salen de los bares, llevan gorros de Papá Noel en la cabeza, paquetes en las manos y un brillo eufórico en los ojos». Víctor dice al hijo que está a punto de llegar: «Por suerte para ti, hijo mío, hace mucho tiempo que en España hemos pedido el miedo»

La fisonomía de la ciudad ha cambiado es esta película y ha cambiado en la mirada del director desde Lucy, Pepi, Bom y otras chicas del montón hasta Julieta, porque también lo ha hecho en la realidad a lo largo de estos últimos veinticincoaños. La autora pone especial énfasis en describir la evolución: las transformaciones que han sufrido determinados barrios, calles, plazas, edificios y lugares de ocio, que ya no están; las variaciones registradas en las relaciones de los personajes con el entorno, su idiosincrasia o en los parámetros sociales de adaptación a la urbe. 

Demuestra que los edificios de Madrid (España, Palacio de la Prensa, antiguo Matadero, cuartel delConde Duque, Puerta de Alcalá, Torres Kio, Torre Picasso, Viaducto y alrededores), los locales de copas y comercio (Chicote, Villa Rosa, Manila, Cock, Sunset, Rock-Ola, Tablada 25, La Bobia, la Taberna de Ángel Sierra, La Alhambra, el Círculo de Bellas Artes, la Sala Carolina, las discotecas Star o Joy Eslava, la farmacia Cardona o las tiendas de ropa Corachán y Delgado y Teresa Ramallal), las plazas  (Mayor, Puerta de Moros, de la Provincia, Humilladero, Callao, Conde de Miranda, España, Oriente, San Nicolás, de la Paja, Alamillo, de la Villa, Cordón, Chueca, Conde de Barajas o Santa Ana), los barrios (Salamanca, Chamberí, Argüelles, Los Jerónimos, Justicia, Vallecas, La Concepción, La Ventilla, Las Letras o La Latina) sobrepasan el concepto de meros escenarios para participar en la trama como un personaje más. Dan el punto de modernidad, transgresión o conservadurismo, y hablan de toda suerte de sentimientos. Son el espejo donde se reflejan y proyectan las diferencias sociales, culturales, ideológicas o personales de los protagonistas

Pero el libro de Gloria Camarero va más allá y hace un detallado estudio de las características de los decorados interiores que se imponen en las viviendas madrileñas y especialmente en la presencia de pinturas o esculturas.  Es un valor añadido. Analiza las obras de Francis Bacon, Tiziano, Dis Berlin,Pérez Villalta Louise Bourgeois, Andy Warhol, Luis Seoane, José de Madrazo, Hopper, Chagall, Juan Bautista de Espinosa, Adolfo Barnatán, Eduardo Úrculo Juan Gatti, Ouka Lele, Antonio Tapies, Enzo Mari, Miquel Barceló, Francesco Clemente, Los Costus o Richard Serra presentes en los filmes y constata que no están ahí por casualidad.  Definen los espacios de representación, e igual que los espacios urbanos caracterizan el comportamiento y los sentimientos de los personajes, aportan las claves temáticas y son signo y signidicado de la acción.  

En definitiva, Madrid en el cine de Pedro Almodóvar es un texto bien estructurado, sólidamente documentado, más interpretativo que descriptivo, lleno de referencias a la arquitectura, el urbanismo, el arte o el diseño,  completado con numerosas fotografías en color y planos de evidente utilidad  Ofrece al lector una serie de itinerarios –físicos y conceptuales- que no solo le permitirán conocer el Madrid que protagoniza los filmes almodovarianos sino descubrir también el modo en el que la ciudad se ha convertido en eje vertebral de una cinematografía que no se puede entender sin su presencia.

Por todo ello, es como indica Jean-Claude Seguin en el prólogo del mismo: «una obra imprescindible para descubrir o redescubrir la pasión que siente el director manchego por la capital española».  

 

INDICE

Prólogo, por Jean-Claude Seguin

  1. 1.Los muchos Madrid del Madrid de Almodóvar
  2. 2.Las viviendas
  3. 3.Los lugares de ocio y comercio
  4. 4.Los espacios comunes: lugares y edificios públicos, calles y plazas
  5. 5.El Madrid de ida y vuelta y otras conclusiones

Filmografía

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