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DESPUÉS DE NOSOTROS

Escrito por Diego Salgado
  • Titulo Original
    L'économie du couple
  • Producción
    Les Films du Worso / Versus Production (Bélgica - Francia, 2016)
  • Dirección
    Joachim Lafosse
  • Guión
    Fanny Burdino, Joachim Lafosse, Mazarine Pingeot, Thomas van Zuylen
  • Fotografía
    Jean-François Hensgens
  • Montaje
    Yann Dedet
  • Distribuidora
    Karma Films
  • Estreno
    14 Octubre 2016
  • Duración
    100 MIN.
  • Intérpretes
    Bérénice Bejo, Marthe Keller, Catherine Salée, Cédric Kahn, Tibo Vandenborre, Philippe Jeusette, Annick Johnson, Jade Soentjens, Pascal Rogard, Margaux Soentjens, Ariane Rousseau, Francesco Italiano

despues2Agudo retrato de las miserias económicas de las relaciones de pareja.

Es cuando menos paradójico que el nombre de Joachim Lafosse haya empezado a ser familiar para la cinefilia española en virtud de un título, Los caballeros blancos –Concha de Plata al mejor director en el Festival de San Sebastián–, que, a pesar de albergar argumentos del todo coherentes con los rastreables en el conjunto de su filmografía, supone una excepción en cuanto a su contexto y alcance, al ubicarse su acción en el África subsahariana. Después de nosotros, en cambio, devuelve al guionista y realizador belga al ámbito de la cotidianidad en lo que insistimos en calificar como Primer Mundo, que ya había sido el marco de sus restantes filmes previos; un par de ellos, Propiedad privada (2006) y Perder la razón (2012), exhibidos en cines de nuestro país en su momento, aunque con escasa repercusión. Algo que esperamos subsane el estreno de Después de nosotros. En parte, porque confiamos en el buen sabor de boca que haya dejado en los espectadores la recomendable Los caballeros blancos, pero, lo más importante, porque la película de la que ahora nos ocupamos también es en sí misma excelente.

Su relato gira en torno a Boris y Marie, una pareja que, después de quince años de matrimonio y dos hijas en común, decide separarse. El problema estriba en que la recesión económica que atravesamos ha hecho mella en las finanzas familiares y, más concretamente, en las perspectivas laborales de Boris, por lo que le resulta imposible abandonar de inmediato la casa de la que es propietario a medias con Marie. Ello les obliga a compartir techo mientras se trata de articular una solución, lo que deriva en una situación emocional insoportable para una y otro, que ambos se empeñan en agravar al convertir, lo que había sido hasta entonces el escenario de su vida afectiva, en un campo de batalla cuyas armas de destrucción psicológica del oponente pasan por echarle en cara eventos de cariz monetario: el dinero que Marie prestó a Boris en las primeras etapas de su romance, el trabajo manual que él ha aportado a lo largo del tiempo a la mejora y rehabilitación de la vivienda, la estimación que cada cual cree justa del valor presente de la propiedad, determinante para que Boris se anime a emprender con su parte una nueva vida…

En este sentido, el título en castellano otorgado a Después de nosotros es sugerente, por cuanto atina a describir ese momento definitivo de ruptura en las relaciones en el que ya no se percibe a la pareja como quien fue mientras duró la pasión, sino como a un cuerpo alienígena, cuya presencia no puede sino incomodar, tanto por su extrañeza, como por el recuerdo de su familiaridad antaño. Pero resulta mucho más revelador, y duro, el título original, L’économie du couple (“La economía de la pareja”), que concreta esa transformación imprevista de quien hemos amado, en un agente pasivo y activo de las políticas de lo económico. Un fenómeno mucho más habitual de lo que suele mostrar el cine, volcado casi siempre con las efusiones y los tormentos de lo sentimental y lo sexual, al fin y al cabo más agradecidos para el espectador; que la crisis actual ha convertido en una pandemia, como atestiguan infinidad de testimonios, ensayos y artículos sobre los efectos de las penurias económicas en los hábitos y resoluciones de las parejas; y que, en cierto modo, es el más esencial a la hora de definir lo que significa hoy por hoy compartir la vida con otra persona, dada la filosofía predominante de entender dicho proceso en términos de inversión emocional, capital amoroso, moneda de cambio sentimental, derivados de los libros de autoayuda y los manuales de gestión empresarial. En una época que rige los afectos por su productividad, su grado de rendimiento y satisfacción, es lógico que cuando caen las máscaras del deseo las miserias queden al descubierto cifradas en números rojos.

Después de nosotros profundiza en todas estas cuestiones sin piedad, alejando el drama casi teatral que representan durante la mayor parte del metraje en un único escenario los actores Bérénice Bejo y Cédric Kahn en las pieles respectivas de Marie y Boris, de cualquier tentación analgésica o empática, de la complacencia. Con su control absoluto de la puesta en escena y las cadencias de lo narrado, que en ningún instante menoscaba la naturalidad con que parecen fluir diálogos y escenas, Lafosse consigue que la acritud rayana en lo desagradable con que se emplean los personajes el uno el contra otro, lo exprese todo sobre el ayer, el hoy, y el probable mañana de sus vidas, y su concepción misma de ellas, mediada por el sistema; brindando al respecto escenas tan memorables como la de la cena de amigos en el jardín de la vivienda. El aparato formal de la propuesta, impecable, se remite además, como apuntábamos al principio, al corpus discursivo global de Lafosse, centrado en el perturbador nexo que se establece en los vínculos humanos entre lo afectivo y la voluntad de poder. Voluntad de poder que tiene, por supuesto, en lo económico, una de sus manifestaciones más depuradas, pero que también abarca los conflictos de clase: es imposible entender Después de nosotros sin prestar atención prioritaria al hecho de que Boris es un trabajador de escasa formación, mientras que Marie goza de una educación superior. Como puede apreciarse, por este y otros muchos aspectos, nos hallamos ante una película apasionante, de las pocas que cada temporada saben calar en nuestro tiempo y hablarnos de tú a tú, sin dejarnos espacio para que escondamos la mirada bajo el ala. Después de nosotros nos interpela con firmeza acerca de lo que somos, acerca de lo que compramos y vendemos ser.

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