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YO NO SOY MADAME BOVARY

Escrito por Diego Salgado
  • Titulo Original
    I Am Not Madame Bovary
  • Producción
    Sparkle Media / Huayi Brothers (China, 2016)
  • Dirección
    Feng Xiaogang
  • Guión
    Liu Zhenyun
  • Fotografía
    Luo Pan
  • Música
    Wei Du
  • Distribuidora
    Vertigo Films
  • Intérpretes
    Fan Bingbing, Dong Chengpeng, Fan Wei, Guo Tao, Li Zonghan, Zhang Yi, Liu Hua, Zhang Jiayi, Yu Hewei, Zhao Lixin

yonosoy2Sátira sobre las problemáticas de la sociedad china

Cuando este decimosexto largometraje del director chino Feng Xiaogang obtuvo el premio a la mejor actriz y la Concha de Oro a la mejor película en el Festival de San Sebastián, más de uno y dos periodistas aventuraron que dichos galardones tenían que ver menos con la calidad intrínseca del filme, que con su apariencia irreprochable de producción de qualité, capaz de otorgar legitimidad cultural, tanto a un país en plena expansión económica, pero cuya imagen sigue dejando que desear en Occidente, como a una sección oficial que hizo gala aquel año de cierta excentricidad, lo que sin duda debió poner en aprietos a un jurado entre cuyos miembros se contaban nombres de gran prestigio como los de Jia Zhangke y Bille August.

Con ese panorama, I am not Madame Bovary se revelaba una elección de consenso perfecta, aunque, ya durante su visionado en San Sebastián, se pudiese apreciar que en su condición de drama concienciado había algo de simulacro. Revisada sin el abrigo de aquel marco incomparable, tal sensación se acrecienta. Basada en una novela de Lin Zhenyun, escritor célebre en su país pero del que nada se ha publicado en España, narra las desventuras de una joven china empeñada a lo largo de más de una década en limpiar su buen nombre, mancillado por un hombre junto a quien había recurrido a ciertas artimañas matrimoniales beneficiosas en principio para ambos de cara a la consecución de un piso. La odisea de la chica que, episodio a episodio, le lleva a poner en jaque instituciones locales, regionales y estatales, se erige en crítica de tintes satíricos y algo sensacionalistas en torno a un régimen cuyas derivas sociopolíticas contemporáneas están plagadas de flagrantes contradicciones, amén de conformar un orden patriarcal anclado, bajo sus pretensiones de modernidad, en un marasmo de tradiciones que no representan sino la sublimación de infinitos prejuicios contra la mujer. Nuestra protagonista se negará a ser una reedición de la Madame Bovary imaginada por Gustave Flaubert, mudando el talante trágico de aquella en otro audaz y resolutivo.

En ese sentido, la película es analizable como una evolución –algunos dirían involución– del modelo narrativo y dramático instituido por Zhang Yimou en títulos neorrealistas como Qiu Ju, una mujer china (1992) y Ni uno menos (1999). La sofisticación que caracteriza las imágenes de I am not Madame Bovary –como sucede en las últimas películas del propio Yimou–, es muy reveladora en cuanto al rumbo que ha tomado en años recientes la sociedad china, tras un tiempo debatiéndose entre el comunismo de antaño y la irrupción del capitalismo global. En efecto, los aspectos más llamativos de la realización de Feng Xiaogang corresponden a las delicadas texturas digitales a cargo del director de fotografía Luo Pan, el estatismo de la cámara, y un cambio continuo sin embargo en las hechuras del encuadre, que abarcan desde lo circular –reminiscencia de formatos pictóricos tradicionales– a lo panorámico. Con tales recursos, se trata de establecer una dialéctica entre imaginarios frecuentados por el arte y el audiovisual chino, y la irrupción en los mismos de la figura en algunos casos inédita, casi siempre pasiva, de la mujer.

El problema surge cuando tal estrategia se refleja en pantalla de manera poco elocuente: apreciamos en abstracto las pretensiones formales de la cinta, pero su valor expresivo es dudoso. I am not Madame Bovary resulta en la práctica una película árida, cuyo discurso no pasa de tener un cariz enunciativo, elemental. No es ni mucho menos la primera vez que le sucede a su director, de quien en cines españoles solo hemos podido ver El funeral del jefe (2001). Tras una primera etapa de su carrera en la que primaron las tragicomedias, Feng Xiaogang pasó a decantarse por dramas de corte histórico y épico como The Banquet (2006) y Aftershock (2010) –la primera película china filmada para salas IMAX–, que le han ganado el sobrenombre de “el Spielberg chino” por sus dimensiones y su recepción en taquilla, pero que han sembrado dudas acerca de su grado de credibilidad cinematográfica. Lo mismo puede decirse de I am not Madame Bovary: un nuevo golpe de timón aparente en la filmografía de Xiaogang, que no logra esconder, bajo una fachada artística apuntalada con más esfuerzo que talento, el mismo afán populista que ha determinado el signo de muchos de sus anteriores éxitos.

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