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UN HOMBRE LLAMADO OVE

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
  • Titulo Original
    En man som heter Ove
  • Producción
    Film i Väst / Nordisk Film / Nordsvensk Filmunderhallning / Sveriges Television (SVT) / Tre Vänner Produktion AB (Suecia, 2015)
  • Dirección
    Hannes Holm
  • Guión
    Hannes Holm, según la novela de Fredrik Backman
  • Fotografía
    Göran Hallberg
  • Música
    Gaute Storaas
  • Montaje
    Fredrik Morheden
  • Distribuidora
    Emon
  • Estreno
    24 Marzo 2017
  • Duración
    116 min.
  • Intérpretes
    Rolf Lassgård, Bahar Pars, Filip Berg, Ida Engvoll, Tobias Almborg, Klas Wiljergård, Chatarina Larsson, Börje Lundberg, Stefan Gödicke, Johan Widerberg, Anna-Lena Brundin, Nelly Jamarani, Zozan Akgün, Viktor Baagøe, Simon Edenroth, Poyan Karimi, Maja Rung, Simeon Da Costa Maya, Jessica Olsson

ove2Ternura por un suicida reiteradamente torpe

            Del siempre sorprendente cine escandinavo llega esta pieza candidata a los Óscar de Hollywood que, si bien no aspira a la exquisitez cinematográfica, conecta de inmediato con el público y logra sobradamente interesar y emocionar a partes iguales al espectador. Su director, Hannes Holm (Lidingö, Suecia, 1962) se ha especializado en comedias, varias de ellas para televisión, y únicamente tres se han estrenado –muy discretamente- en nuestro país; adapta ahora la primera novela de Fredrik Backman de 2012, publicada en castellano por Grijalbo con el mismo título del filme.

            Ove es un viejo cascarrabias, vive solo en una urbanización cerrada de chalets y se ha tomado como algo muy personal que nadie conculque las normas de la comunidad que prohiben circular coches dentro del recinto, aparcar bicicletas, dejar gatos sueltos, que exigen una cuidadosa limpieza, etc. Ha cultivado manías a lo largo de los años, como la devoción por los coches Saab y el odio a los Volvo, en él motivo suficiente para romper la amistad con el vecino. Este jubilado desconfía de todo y parece enojado con el mundo: todo un paradigma de gruñón a quien el carácter se le ha agriado de forma irreversible. Por ello no es de extrañar su decisión de quitarse la vida, lo que intenta en varias ocasiones en que fracasa porque algo le interrumpe… o la cuerda se rompe. Acude diariamente al cementerio para contarle a su esposa difunta Sonja cada una de las –para él- desgracias que cada día le depara: todo son incomodidades y molestias que Ove siente como graves agresiones. Pero, como cantaba Pedro Navaja, “la vida te da sorpresas” y “si necesitas un martillo / del cielo te caen los clavos”.

            Las interrupciones que impiden el suicidio se acaban por convertir en motivaciones para la vida; al principio, Ove las vive como contrariedades, más tarde y a regañadientes, como alicientes que logran el reencantamiento y un nuevo sentido regenerador para su pobre y solitaria existencia. Una vecina le pide insistentemente que le purgue los radiadores de la calefacción; y más tarde ha de ayudarla para que no se lleven a una residencia a su marido discapacitado. Un antiguo alumno le presenta a un indio gay (una “persona gay” dice con una precisión bien elocuente) que, cuando sale del armario, tiene que acoger en su casa porque se ha visto rechazado por su padre. Y, sobre todo, la iraní Parvaneh, casada con un sueco, madre de dos niñas y nuevamente embarazada, que se traslada a vivir a la casa de al lado y precisa de la ayuda de Ove en varias ocasiones.

            El título resulta muy oportuno y atinado, pues revela el personaje sobre el que pivota todo el relato a la vez que señala su singularidad. Decir que el protagonista es “un hombre llamado Ove” equivale a renunciar a cualquier categorización o descripción de su personalidad para apuntar a su identidad única. Quiere esto decir que este hombre rígido y protestón no es un estereotipo pues, a medida que avanza el relato, vamos comprendiendo las razones de su enfado con el mundo y la insuperable soledad que le mina por dentro desde que le falta su esposa pues, como resume certeramente, él no era nada antes de conocerla y no es nada después de perderla.

            El relato avanza desde la comedia negra con una mirada sorpresiva y, quizá, un punto cínica hacia un tono más dramático y hasta melodramático en su gratificante resolución. No es de grandes risas, aunque hay momentos muy inspirados, como el estupendo diálogo en que Ove explica a Parvaneh las razones por las que no le será imposible aprender a conducir… Se decanta hacia el drama en el retrato que hace de la sociedad del bienestar sueca donde todo está ordenado y aseado, pero todo puede ser aburrido hasta la náusea y, lo que es peor, inhumano. Ove mismo es víctima de esa obsesión por la limpieza y la protección social que acaban por recluir en los chalets a los ciudadanos; y el vecino en silla de ruedas es víctima de unos servicios sociales municipales que revelan un dogmatismo inhumano. La vida de esta Suecia desarrollada y colapsada en su soledad se pone en cuestión con la llegada de emigrantes de Oriente que, como nuevos magos, traen regalos que devuelven la esperanza a Ove: la iraní con su cariñoso acercamiento al jubilado y el joven excluido por su condición de “persona gay” para quien Ove se siente útil.    

            Es un acierto la estructura en dos tiempos que va dando cuenta, en el pasado, de la vida de Ove y de su relación con Sonja; y en el presente, de la evolución de este viejo gruñón que acaba por convertirse en un abuelo lleno de ternura. La progresión narrativa muestra la transformación del personaje y logra el interés del espectador por un tipo inicialmente bastante desagradable, de suerte que el relato avanza con suficiente dosis de sorpresa y de encantamiento, pues la historia tiene no poco de fábula. Un filme muy a tener en cuenta. 

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