.

NIEVE NEGRA

Escrito por Ángel Antonio Pérez Gómez
  • Producción
    Pampa Films / Telefe / Directv / Tieless Media / Gloriamundi Producciones / Bowfinger / A Contracorriente Films (Argentina-España, 2017)
  • Dirección
    Martín Hodara
  • Guión
    Martín Hodara, Leonel D’Agostino
  • Fotografía
    Arnau Valls Colomer
  • Música
    Zacarías M. de la Riva
  • Montaje
    Alejandro Carrillo Penovi
  • Distribuidora
    A Contracorriente
  • Estreno
    12 Abril 2017
  • Duración
    90 min
  • Intérpretes
    Roberto Darín (Salvador), Leonardo Sbaraglia (Marcos), Laia Costa (Laura), Dolores Fonzi (Sabrina), Federico Luppi (Sepia), Andrés Herrera (padre).

nieve2Fratricidio múltiple.

Al comienzo de la película una jauría de lobos merodea en torno a la cabaña, escenario principal del film. La misma secuencia se repite como broche final. La metáfora no escapa a nadie: estamos ante un drama en que las personas son animales que se matan entre sí, copulan sin miramientos de consanguinidad o depredan cuanto pillan. La sangre derramada tiñe la nieve continuamente: primero, la madre; después, el pequeño Juan; y, por último, el hermano mayor Salvador, que se opone a la venta de propiedad familiar a una multinacional canadiense. Fratricidio múltiple en una familia en la que el padre castigaba a correazos a sus hijos, Marcos se acostaba con su hermana Sabrina (enferma mental tal vez por eso y por abusos paternos que se insinúan), con un sentido del territorio más propio de cazadores que de campesinos, que se enfrentan a una naturaleza hostil para obtener comida y pieles que vender.

Marcos, el incestuoso, emigró a España y se casó allí con Laura. La muerte del padre obliga a la pareja a acudir al remoto lugar andino de donde es originario el marido. Llegan cuando la incineración ya se ha realizado en el núcleo urbano. Cargan con las cenizas y suben –para sepultarlas en el cementerio familiar– al agreste reducto, donde lleva una vida salvaje y solitaria Salvador, el hermano mayor, embrutecido por la hosca naturaleza que debe afrontar a diario. Como era previsible, éste se niega a la venta de la propiedad.

Todo en el film resulta impostado y falso, escrito y filmado para recrear un dramón rural a la vieja usanza. La vida en la montaña es dura y obliga a una existencia feroz. Diríamos que el entorno hostil bestializa a sus habitantes. Pero todo esto se da por supuesto, porque el film no pasa de caracterizar a los personajes con cuatro rasgos tópicos sin ninguna verdad en su comportamiento. Nunca había visto a dos grandes actores como Darín y Sbaraglia en sendas interpretaciones tan deslucidas y monocordes, sin matices. Tampoco los diálogos ayudan. Pocas veces he oído unos tan pobres y sin gracia alguna. Menos mal que, siguiendo el tópico, los montaraces son parcos en palabras…

La estructura del relato, que mezcla el tiempo pasado con el presente sin solución de continuidad, pretende decirnos que lo pretérito sigue pesando sobre los personajes y marcando su conducta. Pero el truco, lejos de aclarar, confunde. Y abre ciertos misterios que no son tales, pues todo es previsible en este film, segundo largometraje que dirige Martín Hodara, avezado ayudante de dirección de doce filmes. Mejor que siga echando una mano a otros, porque su realización deja mucho que desear y su trabajo como coguionista tampoco es como para tirar cohetes. Su impotencia para insuflar vida a la historia y a los personajes es un mal síntoma de cara al futuro. Ojalá me equivoque.

Utilizamos cookies propias y de terceros con el fin de mejorar la experiencia del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.
Ver política de cookies.