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EL CÍRCULO

Escrito por Diego Salgado
  • Titulo Original
    The Circle
  • Producción
    Image Nation / Likely Story / Playtone (EE.UU., 2017)
  • Dirección
    James Ponsoldt
  • Guión
    James Ponsoldt, Dave Eggers (Novela: Dave Eggers)
  • Fotografía
    Matthew Libatique
  • Música
    Danny Elfman
  • Montaje
    Lisa Lassek, Franklin Peterson
  • Distribuidora
    DeAPlaneta
  • Estreno
    05 Mayo 2017
  • Duración
    110 min.
  • Intérpretes
    Emma Watson, Tom Hanks, John Boyega, Karen Gillan, Bill Paxton, Patton Oswalt, Ellar Coltrane, Ellen Wong, Nate Corddry, Jimmy Wong, Poorna Jagannathan, Kelli Barksdale, Allyson Nicole Jones, Amir Talai, Regina Saldivar

 

circulo2Reflexión malograda sobre las nuevas formas de trabajo y estilos de vida auspiciadas por lo digital. 

El círculo supone una decepción por partida doble. Se trata de una película dirigida por James Ponsoldt, quien nos brindó con su anterior realización, El último tour (2015), una de las mejores cavilaciones cinematográficas de los últimos años sobre la condición humana contemporánea, a cuenta de su recreación de la vida del malogrado escritor David Foster Wallace. Y, por otra parte, cuenta en su reparto con Tom Hanks y se basa en una novela de Dave Eggers; actor y escritor tuvieron que ver asimismo con otro título estimable exhibido en nuestro país en fechas recientes: Esperando al rey (2016), lúcido diagnóstico sobre un statu quo cultural y socioeconómico hoy por hoy en mutación global hacia tierras inexploradas.

Pero la sinergia entre Ponsoldt, Hanks y Eggers es incapaz de salvar el filme que nos ocupa; no solo deficiente, sino contradictorio a niveles elementales en cuanto a los muchos discursos que ambiciona poner sobre la mesa. Su protagonista, como en la novela homónima de Eggers, es Mae Holland, una joven perteneciente a la clase media estadounidense en decadencia económica desde el inicio en 2008 de la Gran Recesión. Mae ha de lidiar en su día a día con un trabajo de teleoperadora mal pagado en una empresa que tampoco le ofrece demasiadas perspectivas de promoción profesional, así como con la esclerosis múltiple de su padre, difícil de tratar por cuanto la precaridad laboral en la familia Holland se traduce en una cobertura sanitaria insuficiente. Sin embargo, todo parece cambiar cuando, gracias a un contacto, Mae logra que la contraten en El Círculo, una compañía con una filosofía novedosa de trabajo y relación con la ciudadanía, cuyos rasgos corporativos se emparentan claramente con los que juegan a representar en nuestro mundo Google, Apple y otras multinacionales.

En un primer momento, Mae cree que El Círculo, separado metafórica y literalmente de la realidad por su condición doble de emporio consagrado a los negocios y las experiencias virtuales, y de ciudadela autosuficiente y amurallada, va a suponer la solución a todos sus problemas. Pero pronto percibe que los responsables de la empresa, de ambiciones mesiánicas, van a cobrarse un precio muy alto a cambio de procurar el bienestar de la joven: el de obligarla a asumir un nuevo estilo de vida basado en la cuantificación de su empleo y sus costumbres en clave de datos que inciden en un control absoluto sobre ella, y en su sobreexposición pública en redes sociales las veinticuatro horas del día. Lo que parecía en principio una utopía se desvela una distopía, y en ello estriba el mensaje presente en la novela de Eggers y en esta adaptación a cargo del propio escritor y James Ponsoldt. ¿Hasta qué punto nuestra conversión progresiva en avatares digitales está menoscabando nuestra defensa de valores asociados a nuestras personas físicas como la libertad, la privacidad, la lucha por unas condiciones dignas de vida y trabajo? ¿Hasta qué punto nuestra alienación en las pantallas de portátiles y móviles no está haciendo de nosotros meros generadores de big data explotable económica y hasta políticamente?

Como puede apreciarse, interrogantes de máximo interés, que El círculo malbarata. A Ponsoldt cabe reconocerle una inteligente alternancia formal entre recursos narrativos tradicionales, correspondientes a la ficción objetiva que habita Mae, y otros que apelan a la visión subjetiva de la chica y sus seguidores cuando es presa del escrutinio de las redes sociales y la vigilancia a que la somete la empresa. Pero ello no basta para soslayar la ineficacia dramática de la película, que se sustancia en una progresión abrupta y precipitada de los hechos, la superficialidad con que se trata la relación de los padres de Mae con El Círculo, el rol meramente utilitario y a la postre absurdo que juega el personaje de Mercer --un viejo amigo de la joven--, y la existencia de otro personaje --un compañero de trabajo llamado Ty-- tan fantasmal como para hacer pensar que la película ha sufrido contrariedades varias de montaje antes de su estreno. Aunque, con ser considerables estos problemas, el más grave atañe a la falta de rigor con que la película expone sus críticas, que pivotan hacia un idealismo cuyos rasgos naif esconden una apuesta de Mae por la autoexplotación de su cotidianidad y su imagen en nada diferente a la que promovía El Círculo. Lo haya pretendido o no, la película de Ponsoldt acaba por afirmar que la solución a nuestras servidumbres hacia las manifestaciones últimas del capitalismo, reside en la apropiación de sus estrategias a nuestra conveniencia, lo que está lejos de suponer revolución de ningún tipo.

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