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ASUNTOS DE FAMILIA

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
  • Titulo Original
    Omor Shakhsiya
  • Producción
    Yellow Dawn Production (Israel, 2016)
  • Dirección
    Maha Haj
  • Guión
    Maha Haj
  • Fotografía
    Elad Debi
  • Música
    Habib Shadah
  • Montaje
    Véronique Lange
  • Distribuidora
    BTeam Pictures
  • Estreno
    21 Julio 2017
  • Duración
    90 min
  • Intérpretes
    Amer Hlehel, Mahmoud Shawahdeh

asuntos2Nazarenos desnortados

El debut de la cineasta palestina Maha Haj (Nazaret, 1970) muestra una personalidad cinematográfica sólida, con ideas y voluntad de diálogo con un espectador adulto (al que, por cierto, no se ha de despistar “vendiéndole” la película como una comedia…). Su propuesta invita a reflexionar sobre algo tan universal como las relaciones de pareja, que no dejan de ser “asuntos de familia”.

Como si se tratase de un pequeño puzle nunca resuelto, el guion va proporcionando piezas que el espectador encaja a su gusto. Todos son personajes de una familia y básicamente se plantea las relaciones de pareja en distintas circunstancias; el viaje a otro lugar o el atravesar las fronteras es el mecanismo dramático que funciona como catalizador para esas relaciones. En el centro, los ya ancianos Nabeela y Saleh que llevan medio siglo juntos y han caído en una rutina fatal, sobre todo en el caso de él, un palestino generacionalmente machista que trata a su esposa como si fuese una criada y carece de toda sensibilidad para saber lo que ella siente, vive o le preocupa. Saleh se engancha al ordenador y comenta noticias; y exige de Nabeela que su vida pivote sobre la de su marido, cuya desmotivación y rutina son notables. Curiosamente, al final, alguien plantea que se divorcien y ello es la ocasión para que, por primera vez, les veamos un gesto cariñoso de aproximación.

Hisham es uno de los hijos, residente en Suecia, y muy inseguro a la hora de declararse a una mujer. Samar es una hija que vive con su marido George en Ramala, esto es, en Cisjordania, muy lejos –psicológicamente hablando- de los padres; George nunca ha visto el mar, con lo que queda subrayado el aislamiento de la población palestina. Tarek es otro hijo que empieza un noviazgo con Maysa y a causa de un absurdo interrogatorio policial acaban detenidos, aunque bailan un tango en la celda de la comisaría (uno de los momentos más brillantes y divertidos de la película). Y deambulando como un fantasma anclado en otro tiempo, sufriendo una demencia senil que la recluye en la casa, la abuela.

No hay subrayados sobre la identidad política o religiosa de los protagonistas; el espectador va sabiendo poco a poco y comprueba que son palestinos de religión cristiana (por un icono de la Virgen que hay en la casa), lo que implica cierta condición minoritaria. El contexto de los controles de carretera y ese territorio fragmentado –los padres en Nazaret, un hijo en Ramala- subraya el medio adverso: la directora rechaza que haya hecho una película política, aunque “De dónde vengo es imposible escapar de la política. Es una dura realidad que es descaradamente visible que te encuentras en cada esquina y en cada puesto de control.“ De hecho, la tensión e infelicidad en que viven los personajes bien se puede interpretar como alegoría de la situación de los palestinos en su tierra arrebatada.

Una obra pequeña, de trazos impresionistas, anclada sin subrayados en un país/territorio donde el mero viaje ya supone una odisea, que logra la universalidad al mostrar las indecisiones, torpezas, errores… e ilusiones de los seres humanos de cualquier latitud en pos del equilibrio afectivo. Tiene un tono de cierta ingenuidad, como si todo fueran sucesos anecdóticos que, si bien, permite que empaticemos con la película y con esos personajes comunes, le resta fuerza dramática y ambición en cuanto propuesta cinematográfica.

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