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EL INVIERNO

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
  • Titulo Original
    Patagonia. El invierno
  • Producción
    Wanka Cine / Ajimolido Films / Cité Films (Argentina, 2016)
  • Dirección
    Emiliano Torres
  • Guión
    Emiliano Torres, Marcelo Chaparro
  • Fotografía
    Ramiro Civita
  • Música
    Cyril Morin
  • Montaje
    Alejandro Brodersohn
  • Distribuidora
    Film Buró
  • Estreno
    28 Julio 2017
  • Duración
    95 min.
  • Intérpretes
    Alejandro Sieveking, Cristian Salguero, Adrián Fondari, Pablo Cedrón, Mara Bestelli, Violeta Vidal, Eva Jarriau, Raphaël Turrents, Rodrigo Iturralde, Ramiro Arlandi, Omar Baigorria, Perro El Diablo, Nazareno Ramírez, Sebastián Ferrari Ivovich, Pedro Pablo Burgos, Ana Laura Hernández

invierno2Otra primera obra de notable madurez

Es una satifacción encontrarse con operas primas que muestren madurez, voluntad de estilo y personalidad cinematográfica, como sucede con El invierno, el primer largo de Emiliano Torres (Buenos Aires, 1971), quien ha trabajado en el medio como ayudante de dirección desde hace años. Mucho más cuando en lugar de cobijarse bajo una pieza de género o transitar por fórmulas de éxito emprende caminos nuevos con un filme desnudo de dramatizaciones, áspero en el mundo construido y capaz de vehicular emociones ocultas. El Premio Especial del Jurado en San Sebastián y media docena de galadornes en otros festivales confirman la calidad de la propuesta y el acierto de haber sido elegida por el programa “En construcción” que posibilita el rodaje de guiones.

Torres nos lleva a una estancia de la Patagonia adonde van un grupo de obreros para trabajar esquilando ovejas. Allí reside de forma permanente, desde hace años, Evans, un tipo arisco a punto de jubilarse. Entre los recién llegados está Jara, un joven siempre despeinado pero buena gente, trabajador concienzudo, que mantiene cierta independencia respecto a los demás, presas fáciles del alcohol o de la bronca, pues el entorno de aislamiento y su escasa formación no parecen facilitar unas relaciones más humanas. Llegado un momento, el ingeniero que lleva la finca en nombre de unos propietarios siempre ausentes despide a Evans y lo indemniza. El hombre, ya viejo, marcha en busca de su hija pero ésta no lo recibe con el mínimo cariño; le deja una buena suma de dinero y regresa a la estancia. Mientras tanto, Jara se ha convertido en el capataz: acaba la temporada de la esquila y lo dejan solo al cuidado de la extensa propiedad. En unas navidades, sin que lo sepa el jefe, se trae a su esposa (embarazada) y a su hijo, lo que luego le será reprochado y servirá para que le sisen una parte de la paga. Cuando queda solo sufre ataques de ladrones….

            Efectivamente, como se ha escrito, El invierno tiene algo de western por las características de los espacios naturales, la presencia de caballos o escopetas y el diseño de personajes duros. El devenir argumental –con una rica ambigüedad en la resolución- tiene menos peso que la fotografía que se ofrece de unas condiciones laborales y la supervivencia humana en un medio tan hostil. Evans y Jara son dos nombres para un tipo humano muy similar: alguien a quien la vida le ha alejado de la familia y acaba adoptando la desconfianza y agresividad de los animales. De hecho, los dos podían ser el mismo personaje en distintas etapas de su vida. La permanencia en ese paraje de la Patagonia semidesértico, de clima extremo, sin otros seres vivos que las alimañas o los animales domésticos termina troquelando una personalidad castrada en su dimensión afectiva. Tan iguales y, quizá por eso, tan rivales: ya desde los primeros momentos Evans ve en Jara una amenaza a su continuación como capataz.

            Pudiera parecer que se trata de una película triste o, incluso, amarga; pero Torres consigue imprimir un ritmo y un tono que lleve al espectador a preguntarse por los personajes que hablan muy poco, lo imprescindible para las tareas ordinarias. La banda sonora es austera en diálogos –no hay momentos de digresión o charla informal- y en sus breves apuntes de música, aunque rica en los ruidos que nos sumergen en el mundo de ficción. Las reflexiones y lecturas a que invita son variadas; se puede ver como una pieza de cine social que constata las heridas mortales de un entorno hostil al que llega la gente que tiene que ganarse el pan; o un filme más antropológico sobre la soledad radical del ser humano. Por supuesto, también cabe quedarse con el mero argumento de vidas que se entrecruzan. En cualquiera de los casos, una obra rica en diferentes dimensiones.

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