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EL AMANTE DOBLE

Escrito por Julio Vallejo Herán
  • Titulo Original
    L'amant double
  • Producción
    Mandarin Production, FOZ, Mars Films, Films Distribution, France 2 Cinéma,
    Scope Pictures, Canal+, Ciné+, France Télévisions, A Plus Image 7, (Francia, Bélgica, 2017).
  • Dirección
    François Ozon
  • Guión
    François Ozon y Philippe Piazzo, basado en el libro Vidas gemelas, escrito por Rosamond Smith (Joyce Carol Oates)
  • Fotografía
    Manuel Dacosse
  • Música
    Philippe Rombi
  • Montaje
    Laure Gardette
  • Distribuidora
    Golem
  • Estreno
    08 Septiembre 2017
  • Duración
    107 min.
  • Intérpretes
    Marine Vacth (Chloé Fortin), Jérémie Renier (Paul Meyer / Louis Delord), Jacqueline Bisset (Sra. Schenker / Madre de Chloé), Dominique Reymond (Ginecóloga / Dra. Agnès Wexler)

amante2Enrevesado e inverosímil thriller psicológico

La huella de Alfred Hitchcock en el cine de François Ozon es más que evidente. Su gusto  por las atmósferas tensas y su tendencia a escarbar en los deseos más ocultos del ser humano acercan sus trabajos a las obras del maestro británico. Quizá el rastro del autor de Psicósis se aprecie especialmente en 8 mujeres, una comedia de intriga con elementos de Agatha Christie; en la notable En la casa, la crónica de un hombre que, como el personaje de James Stewart en La ventana indiscreta, descubre en la vida de los demás un elemento para dar algo de chispa a la suya, y en The Swimming Pool (La piscina), la historia de una escritora británica en crisis creativa que saldrá de su particular bache creativo gracias a las peripecias de una sensual adolescente. Es precisamente esta obra, una de las más comerciales de Ozon, la que podría servir de claro antecedente de El amante doble. Ambas se adentran en la mente de sus protagonistas femeninas para enseñarnos qué ocurre en ellas, aunque sin delimitar claramente si lo que observamos es real o pura imaginación.

Lejos de la relativa contención del largometraje protagonizado por Charlotte Rampling, el autor de Frantz parece disfrutar abusando de trampas y giros imposibles acercándose a las películas del más conocido fan e imitador del mago del suspense: Brian de Palma. El cineasta norteamericano se ha encargado de homenajear al maestro con unas obras que subrayan los aspectos más inverosímiles y rocambolescos del cineasta inglés en títulos como Hermanas, Fascinación, Vestida para matar, Doble cuerpo, En nombre de Caín o Femme Fatale. A pesar de encontrarnos, en la mayoría de los casos, por debajo de los títulos de Hitchcock que pretenden homenajear, la influencia de Palma en el thriller contemporáneo es incuestionable. Casi se podría decir que gran parte del cine norteamericano de suspense de finales de los ochenta y principios de los noventa que pretendía imitar al director de Vértigo (Entre los muertos) lo hacía bajo el filtro del autor de Atrapado por su pasado. Incluso títulos de la segunda década del siglo XXI, como la española Contratiempo, le deben más al adelantado alumno que a su maestro.

Ozon no oculta en ningún momento que sigue los pasos de De Palma y otros discípulos de Hitchcock, aunque adapta el carácter deliberadamente artificioso de las tramas a su universo y señas de identidad. Es cierto que parte de una novela de la estadounidense Joyce Carol Oates, firmada bajo el pseudónimo de Rosamond Smith, aunque lo que vemos en pantalla tiene el sello inconfundible del realizador galo. La difusa línea que separa la realidad de la creación mental, los individuos atormentados y las atmósferas malsanas se encuentran en gran parte de su filmografía, aunque aquí estén al servicio de un ejercicio estilo más preocupado en crear un suspense un tanto vacío y en ofrecer un thriller donde parece divertirse creando brillantes imágenes con la ayuda de los espejos o desdoblando a sus actores en diversos personajes, aunque para ello tenga que sacrificar la verosimilitud de una obra que se acerca peligrosamente al ridículo en algún momento.

La historia de una exmodelo con traumas infantiles que se obsesiona con su psiquiatra y acaba descubriendo el posible secreto de su objeto de deseo retuerce tanto su material narrativo que provoca la incredulidad por momentos. Sin embargo, se logra el propósito de entretener por la malsana atmósfera que Ozon crea, la ambigüedad que sabe imprimirle a una extrañamente inquietante y andrógina Marine Vacth, en el papel de la atormentada protagonista que recuerda con su trabajo interpretativo y apariencia a la norteamericana Mia Farrow de La semilla del diablo; la habilidad para dotar de auténtica carnalidad las escenas de sexo, que le acerca al mejor Paul Verhoeven, y la fuerza de algunas imágenes oníricas que remiten claramente a los confusos personajes de Recuerda y Vértigo (Entre los muertos), dos obras de Hitchcock que abordaron los sueños desde un punto de vista freudiano.

A pesar del talento de su director para dar consistencia a un conjunto desaforado e histérico, la película no va más allá de un producto comercial, ameno, inverosímil y bastante superficial, por más que el director envuelva el conjunto con referencias psicológicas de manual, homenajes a Inseparables y los trabajos más arriesgados de David Cronenberg, o reflexiones un tanto manidas acerca del doble malvado. 

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