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JACQUES

Escrito por Francisco M. Benavent
  • Titulo Original
    L'odyssée
  • Producción
    Nathalie Gastaldo, Philippe Godeau, Olivier Delbosc, Marc Missonnier (Fidélité Films/ Pan-Européenne/ Wild Bunch) para Pan-Européenne/ Curiosa Films/ Moana Films/ Wild Bunch/ TF1 Films Production/ Casa Prods./ Versus Prods (Francia, 2016).
  • Dirección
    Jérôme Salle
  • Guión
    Jérôme Salle, Laurent Turner a partir de los libros "Mon père, le commandant" de Jean-Michel Cousteau y "Capitaine de La Calypso" de Albert Falco e Yves Paccalet, así como diversos testimonios de allegados.
  • Fotografía
    Matias Boucard
  • Música
    Alexandre Desplat
  • Montaje
    Stan Collet
  • Distribuidora
    Ver Cine
  • Estreno
    15 Septiembre 2017
  • Duración
    122 min.
  • Intérpretes
    Lambert Wilson (Jacques-Yves Cousteau), Pierre Niney (Philippe Cousteau), Audrey Tautou (Simone Cousteau), Laurent Lucas (Philippe Tailliez), Benjamin Lavernhe (Jean-Michel Cousteau), Vincent Heneine (Albert "Bébert" Falco), Thibault de Montalembert (Etienne Deshaies), Roger Van Hool (Daniel Cousteau, "Daddy"), Chloe Hirschman (Jan Cousteau), Adam Neill (David Wolper), Olivier Galfione (Frédéric Dumas), Martin Loizillon (Henri Plé).

jacques2Retrato del carismático comandante Cousteau

            Casi con periodicidad anual el cine francés se ocupa de hacer el retrato más o menos chovinista de alguna de las figuras emblemáticas que ha dado el país: François Mitterrand (2004), Jacques Chirac (2006), Edith Piaf (2007), Coco Chanel (2009), Serge Gainsbourg (2010), Nicolas Sarkozy (2011), Claude François (2012), Pierre-Auguste Renoir (2012), Marcel Dassault (2013), Camille Claudel (2013), los tres sobre Yves Saint Laurent (2010, 2013 y 2014), Émile Zola y Paul Cézanne (2016)… Sin abandonar estrados y platós, esta película biográfica recrea la vida y obra de Jacques-Yves Cousteau (1910-1997), el famoso oceanógrafo y divulgador de los secretos de los mares, lo que hizo a través de sus populares programas para televisión -"El mundo submarino de Jacques Cousteau" (1966-1976)-, libros y fascículos, y también algunos documentales para salas de cine, sobre todo El mundo del silencio (1955) y El mundo sin sol (1963). En ellos este Ulises no sólo hablaba con pasión de peces y profundidades abisales, sino también de un grupo humano, aquella tripulación con jerseys a rayas y gorros rojos que a bordo del "Calypso" formaba una familia a merced de los elementos.

De 1948 a la década de los ochenta, la película va recorriendo cronológicamente sus aventuras y expediciones a lo largo y ancho de los siete mares, los últimos territorios inexplorados. Se ven así sus comienzos como oficial naval, su atracción por el buceo, la botadura del barco (al igual que Colón, su mujer Simone lo financió vendiendo las joyas familiares), el Oscar y la Palma de Oro por El mundo del silencio, la necesidad de buscar mecenas para sus proyectos, su proyecto de ciudad acuática, sus libros y filmaciones de la fauna submarina... Sobre esta odisea se superpone también su azarosa vida personal, la dificultad de conciliar sus largos viajes con la familia, la relación con su mujer Simone, las disputas con sus hijos, en particular con Philippe, quien pensaba que iba a ser su delfín, etc.

Figura carismática, aunque curiosamente no tratada por el cine –si se exceptúa Life Aquatic (2004), donde Bill Murray era una especie de "alter ego" suyo venido a menos-, la aproximación que de ella se hace en Jacques resulta algo larga y sin embargo superficial, una sucesión de viñetas que van reflejando de forma didáctica los principales hitos de su existencia. No se convierten en una beatificación, pero a la hora de abordar el lado oscuro se pasa de puntillas: el patrocinio de las compañías petrolíferas que financiaron sus primeras singladuras (luego renegaría de ellas), las controversias entre ecología e industrialización, su comportamiento poco ejemplar como padre y menos aún como esposo (el idilio que sostuvo con Francine, su amante oficial, queda reducido a una nota comprometedora en la ropa que llega de la tintorería), su egolatría como tal figura pública, su presentación como un romántico despreocupado ante los problemas económicos (lo que no cuadra mucho con la gran fortuna que dejó en herencia y que convirtió a sus deudos en una bañera de pirañas)...

En línea con sus obras anteriores -El secreto de Anthony Zimmer (2005), las dos partes de Largo Winch (2008 y 2011), Zulú (2013)-, Jérôme Salle (París, 1971) sigue con la misma medianía a la hora de dirigir una obra tan convencional y correcta como carente de pasión; no le hubiera venido mal algo de esa misma fuerza y entrega que el comandante ponía en sus filmaciones. Logra, sin embargo, algunas apreciables escenas submarinas, como la de los tiburones (que da idea del arrojo, o temeridad más bien, de su hijo Philippe a la hora de lanzarse a conseguir las mejores tomas), o la del baile con la ballena. Con un presupuesto de 21 millones de euros (de los que en taquilla no ha recuperado ni la mitad), los valores de producción de la película son buenos, con un rodaje por las cuatro esquinas del mundo, una fotografía que capta magníficamente varios de esos paisajes anfibios, unos efectos especiales por ordenador conseguidos (que han servido incluso para hacer revivir especies ya extintas desde que Cousteau las filmó) y un gran trabajo de maquillaje de Rick Findlater para mostrar la huella que el paso del tiempo va dejando en la cara del protagonista.

Conservando un parecido razonable con el biografiado, Lambert Wilson es quien lo encarna, haciendo una faena voluntariosa tras haberse impuesto a otros candidatos como Adrien Brody y Romain Duris. A su lado está Pierre Niney como Philippe Cousteau, camarógrafo en muchas de las producciones de su padre y referente moral ante su comportamiento; la película se construye en particular sobre esa relación de tintes bíblicos que ambos sostienen, dando lugar a momentos de una gran carga dramática, como la discusión en el restaurante. Audrey Taoutu (la otra hubiera sido Marion Cotillard) encarna en un segundo plano a Simone, esa mujer que hizo del barco su casa durante cuarenta años y se encargó de gobernarlo; a pesar de que suena a "detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer", la actriz llena el papel y su presencia hace recordar a otra Simone, la Signoret. Más desdibujado queda Benjamin Lavernhe como el otro hijo, Jean-Michel, autor del libro "Mon père, le commandant" (2004), que ha servido parcialmente para inspirar el guión. De los otros dos, Pierre-Yves y Diane, no se dice nada, ni tampoco de Francine, quien tras la muerte de Simone se convertiría en la segunda esposa de Cousteau. El "Calypso" tampoco alcanza la categoría de "dramatis personae" que debería.

Este paisaje con figura está sacado, además, de otro libro, "Capitaine de La Calypso: L'Odyssée" (1990), escrito entre Albert "Bebert" Falco e Yves Paccalet, dos cercanos colaboradores de aquel inquieto trotamares. Conviene recordar a este respecto que hay otros interesantes, como los de Franck Machu: "Cousteau, 20.000 rêves sous les mers" (2010) y sobre todo "Un cinéaste nommé Cousteau" (2011). Tiene algo de biografía autorizada y será una de esas películas sobre vidas ejemplares que puede proyectarse sin problemas en los colegios. Dentro de ese tono, clausuró el Festival de San Sebastián y el respetable aplaudió satisfecho. 

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