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BYE BYE GERMANY

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
  • Titulo Original
    Es war einmal in Deutschland... (Auf Wiedersehen Deutschland)
  • Producción
    IGC Films / Entre Chien et Loup / Samsa Film (Alemania, Luxemburgo, Bélgica, 2017)
  • Dirección
    Sam Garbarski
  • Guión
    Michel Bergmann, Sam Garbarski
  • Fotografía
    Virginie Saint-Martin
  • Música
    Renaud Garcia-Fons
  • Montaje
    Peter R. Adam
  • Distribuidora
    Festival Films
  • Estreno
    22 Septiembre 2017
  • Duración
    101 min.
  • Intérpretes
    Antje Traue, Anatole Taubman, Moritz Bleibtreu, Mark Ivanir, Joel Basman, Jeanne Werner, Joachim Paul Assböck, Anna König, Tim Seyfi, Harvey Friedman, Heike Hanold-Lynch, Tania Garbarski, Oleg Tikhomirov, Hans Löw, Pál Mácsai, Bettina Stucky

byebye2Disfraces y mentiras para sobrevivir

Se publicita como una comedia, supongo que porque las tragedias sobre el Holocausto y los traumas del nazismo tienen saturado al público, pero no hay tal; más bien se trata de un drama con cierto humor/optimismo de fondo, un regusto similar al que el cineasta bávaro, afincado en Bélgica, Sam Garbarski mostraba hace ya un decenio en Irina Palm, su anterior cinta estrenada en nuestro país. En cualquier caso, el argumento y su tratamiento tienen evidente interés y adquieren universalidad más allá de las coordenadas espaciotemporales en que se enmarca la historia gracias al tema de la supervivencia y a la difusa línea entre mentira y verdad (crimen y moralidad) que tiene lugar en situaciones extremas para el ser humano.

La historia combina dos líneas argumentales con David Bermann como protagonista. En la posguerra alemana, en 1947, David es uno de los judíos supervivientes de los campos que se busca la vida y aspira a emigrar a Estados Unidos, intentando borrar el pasado de tanto dolor y muerte, pues ha perdido a toda su familia, dueña de un próspero negocio de telas en Frankfurt. Busca un grupo de amigos judíos y monta una empresa de venta ambulante de ropa de hogar; en realidad, son unos pícaros que utilizan diversas artimañas para conseguir dinero lo más rápidamente posible. Hablan entre ellos intercalando palabras en hebreo y tienen la complicidad natural en quienes han compartido una temporada en el infierno. David es el líder de un grupo que necesita confianza en sí mismo, olvidar la guerra y afrontar el futuro. Pero una agente del ejército norteamericano que trabaja en la “desnazificación” le interroga repetidamente, pues cree que tuvo un comportamiento colaboracionista durante su internamiento en el campo. David parece muy sereno, pero nunca estamos seguros de si la historia que cuenta a la agente Sara Simon es la verdad: de hecho, no parece muy verosímil que fuera contratado para enseñar a contar chistes al mismísimo Adolf Hitler.

La historia del grupo tiene su gracia pues equilibra los sufrimientos que arrastra cada uno con los episodios de picaresca de vender ropa con las estrategias más inesperadas. Los interrogatorios de la agente Simon sirven para diversos flashbacks muy fragmentados en los que se pone de relieve no sólo las secuelas de tanta tortura psicológica y física, sino también el sentimiento de culpa que vive David por haber conseguido sobrevivir mientras sus hermanos perecieron o cuando ganó en una competición de chistes y el perdedor fue a la cámara de gas. Como explicita el director, “lo más absurdo de la historia de David es que sobrevivió porque sabía contar chistes. Eso es lo que le salvó la vida, pero, a la vez, lo que lo atormenta, ya que ha sido el bufón de quienes asesinaron a su familia”. El guion no se decanta por los mecanismos de intriga para saber qué sucedió realmente, si ese papel de bufón puede ser considerado como colaboracionismo y tener consecuencias penales, lo que me parece un acierto.

Por otra parte, la película informa en los rótulos conclusivos que solamente 4000 judíos permanecieron en Alemania tras la guerra; a través de la historia de David se busca dar cuenta de esos supervivientes que tuvieron el coraje de no renunciar a su tierra y a su identidad germana –negada por el nazismo: en la película los personajes hablan de los alemanes en tercera persona-, fueron capaces de resistirse a la huida y reconstruyeron sus vidas en ese entorno social que había sido extremadamente hostil hacía pocos años.

Pasado y presente se unen en el engaño (representación, máscara, ficción) como recurso para sobrevivir en la vida de estos judíos. Durante la guerra con chistes para hacerse perdonar por los verdugos nazis, aunque ello se aprecie como cierta colaboración; en la paz, cultivando la ilusión o los sentimientos de la gente (la viuda cuyo marido había comprado un juego de cama, las empleadas del ferrocarril disfrutando de una supuesta exclusiva). Esta sí es una verdad de fondo: el ser humano sometido al hambre y la amenaza de muerte utiliza su imaginación para superar la cruel realidad. Y cualquier debate moral sobra: con el cañón de una pistola en la sien no hay libertad para la conducta legítima.  

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