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NUESTRA VIDA EN LA BORGOÑA

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
  • Producción
    Ce Qui Me Meut Motion Pictures (Francia, 2017)
  • Dirección
    Cédric Klapisch
  • Guión
    Santiago Amigorena, Cédric Klapisch
  • Fotografía
    Alexis Kavyrchine
  • Música
    Loïc Dury, Christophe Minck
  • Montaje
    Anne-Sophie Bion
  • Distribuidora
    Avalon
  • Estreno
    27 Octubre 2017
  • Duración
    113 min.
  • Intérpretes
    Pio Marmaï, Ana Girardot, François Civil, Jean-Marc Roulot, María Valverde, Karidja Toure, Yamée Couture, Florence Pernel, Eric Caravaca, Jean-Marie Winling, Tewfik Jallab

nuestra2Buen vino y buenrollismo

El título original (“Lo que nos une”) hace referencia a la familia y a la tierra que cultiva vides y elabora con primor un buen vino, por ello la versión en castellano no está muy desatinada, aunque renuncie a la traducción. Jean es el mayor de tres hermanos que vuelve a la casa familia en Borgoña cuando su padre agoniza; ha estado diez años dando tumbos, pero ahora tiene una relación de pareja –que pasa por un mal momento- y un hijo en Australia. Marchó porque necesitaba respirar y vivir en otros lugares, asfixiado por la familia y la vida provinciana. Se reencuentra con Juliette, una chica muy entregada a la vocación de hacer vino, y Jérémy, cuyo suegro quiere controlar su vida en exceso.

Cédric Klapisch pone más oficio que talento a una comedia con voluntad de transmitir “buen rollo” al sustentar la tesis de que todos los conflictos tienen solución satisfactoria y las relaciones familiares y de pareja terminan por encontrar su camino de gratificaciones. Mucho más cuando el sentido de la tierra y las raíces familiares determinan la felicidad de las personas, que encuentran su equilibrio afectivo y su vocación profesional en el espacio humano y agrícola que les ha acogido desde pequeños y les ha dado de comer… Como no ha de ignorar el lector, el mensaje es bastante conservador, incluso tópico.

Lo peor es que la película se hace larga y el guion se sitúa entre lo previsible y unos altibajos y arritmias que hacen que el relato se desarrolle muy a ras de tierra. Los pocos momentos que funcionan son los más melodramáticos, fragmentos de las infancias de los tres hermanos protagonistas insertados en varios flashbacks que pespuntean el relato. Los actores hacen lo que pueden (nuestra María Valverde tiene un pequeño papel como española emigrante en Australia), pero hay secuencias de notable torpeza y lugares comunes que harían sonrojar a cualquier estudiante de guion. Al final, una de tantas piezas prescindibles que tendrá su rendimiento en taquilla (la publicidad advierte que ha tenido un millón de espectadores en Francia), porque al público menos exigente le parecerá entretenida. 

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