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THE SQUARE

Escrito por Julio Vallejo Herán
  • Producción
    Man Plattform Produktion AB, Essential, Parisienne, CoproductionOffice i Väst, Sveriges Television, Imperative Entertainment, Arte France Cinéma, ZDF Arte darin Production, FOZ, Mars Films, Films Distribution, France 2 Cinéma, Scope Pictures, Canal+, Ciné+, France Télévisions, A Plus Image 7, (Alemania, Dinamarca, Suecia, Francia, 2017).
  • Dirección
    Ruben Östlund.
  • Guión
    Ruben Östlund.
  • Fotografía
    Frederik Wenzel
  • Montaje
    Ruben Östlund, Jacob Secher Schulsinger.
  • Distribuidora
    Avalon
  • Estreno
    09 Noviembre 2017
  • Duración
    144 min.
  • Intérpretes
    Claes Bang (Christian), Elisabeth Moss (Anne), Dominic West (Julian), Terry Notary (Oleg), Christopher Læssø (Michael).

square2Dispersa crítica al mundo del arte y la burguesía.

¿Hasta qué punto somos coherentes con nuestros actos cuando invocamos los ideales de igualdad y fraternidad? Esa es una de las muchas preguntas que lanza The Square, el largometraje de Ruben Östlund que ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes. Surge de un particular proyecto artístico homónimo que el director creó junto al productor Kalle Boman para el museo de diseño Vandalorum, situado en Värnamo, una ciudad del sur de Suecia. Una de las acciones consistía en un cuadrado de luz en la plaza central de la población. Cualquiera que se encontrase dentro de él se veía obligado a prestar ayuda a la persona que lo necesitase. Se abordaban conceptos de ética y reciprocidad presentes en diversas religiones, como la idea de tratar a los demás como nos gustaría ser tratados a nosotros mismos, o en uno de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Aquella particular experiencia artística jugaba también con la noción de confianza en el otro. Curiosamente, gran parte del público que participó en ella confesaba su fe en el prójimo, pero no lo refrendaba con su comportamiento.

Östlund reutiliza elementos del peculiar experimento para un largometraje que muestra el particular viaje a los infiernos de un programador de museos que prepara la presentación de una obra con las mismas características que la exhibida en Värnamo. El robo de la cartera de este individuo engreído, al que da vida de manera espléndida un tragicómico Claes Bang, dejará patente su lado más mezquino y su recelo hacía los demás, especialmente a todos aquellos que considera intelectualmente y económicamente inferiores. Paradójicamente, el responsable de organizar una exposición sobre la justicia y la igualdad es el primero en vulnerar esos altos ideales con un comportamiento criminal que tiene como fin salvaguardar sus intereses y su posición social.

Como en su anterior largometraje, Fuerza mayor, el director vuelve a criticar a una burguesía egoísta y cobarde que piensa en su propio bienestar sin preocuparse mucho del otro. Si en aquella cinta estaba simbolizada en un padre que no dudaba en abandonar a sus hijos y su esposa cuando se producía un alud en el lujoso resort donde pasaba las vacaciones familiares, aquí nos presenta a un tipo pagado de sí mismo y consciente de su pertenencia a una élite que pone de manifiesto su bajeza con su comportamiento. Su desprecio a las clases sociales menos favorecidas, que el protagonista relaciona casi exclusivamente con la delincuencia, y su negativa a reconocer que se ha equivocado al acusar a todo un bloque humilde de apartamentos del robo de su cartera dejarán patente la doble moral de un hombre hipócrita que no pone en práctica los valores que pretende propagar con sus exposiciones. Se refleja así que los altos ideales son agua de borrajas si cada uno no los aplica en su esfera personal.

Por otra parte, The Square ridiculiza un tanto ese arte contemporáneo que necesita de un grandilocuente discurso para justificar sus valores estéticos y cuestiona su validez más allá de la mera pose, al igual que hiciera Yasmina Reza en la muy divertida obra de teatro Arte. Con mucha sorna, Ostlünd nos enseña que muchas de estas obras parecen creadas para escandalizar a una clase alta encantada en jugar a ser rompedora y moderna siempre que no se ponga en peligro su zona de confort. A este respecto, la performance del hombre salvaje resulta reveladora: los asistentes a la cena de gala en el museo aceptan la particular actuación del artista mientras es un inofensivo espectáculo de circo, pero comienzan a sentir terror cuando el individuo se comporta de manera violenta y sin respetar las normas sociales.

También se arremete contra la falta de principios que aqueja el marketing digital. A través de la escandalosa campaña de promoción de la instalación artística del museo en la red de redes, el cineasta denuncia los escasos escrúpulos que existen en internet a la hora de vender un servicio o un producto, donde casi todo parece valer con tal de conseguir un ‘Me gusta’ o la reproducción de un vídeo en la plataforma YouTube.

En resumen, The Square pretende que el espectador reflexione y se posicione ante lo que ve en pantalla, aunque su director acabe pecando de una cierta dispersión y obviedad. Es cierto que logra momentos espléndidos, especialmente aquellos donde aparece un negrísimo humor, pero el conjunto adolece de excesiva pretenciosidad, un metraje demasiado alargado y una tendencia a subrayar su discurso una y otra vez. Se aprecian los intentos de su autor por ofrecer una obra importante que hable de los aspectos más oscuros de la naturaleza humana, aunque para ello caiga en los peores defectos de las denominadas películas de tesis. 

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