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ORO

Escrito por Ángel Antonio Pérez Gómez
  • Producción
    Apache Films, Atresmedia Cine, Sony Pictures España, Telefonica Studios, Tezutlan Films y Áralan Films. (España, 2017)
  • Dirección
    Agustín Díaz Yanes
  • Guión
    Agustín Díaz Yanes a partir de un cuento inédito de Arturo Pérez Reverte
  • Fotografía
    Paco Femenia
  • Música
    Javi Limón Maza y Javier Limón
  • Montaje
    José Salcedo y Marta Velasco
  • Distribuidora
    Sony Pictures
  • Estreno
    10 Noviembre 2017
  • Duración
    105 min.
  • Intérpretes
    Raúl Arévalo (Martín Dávila), Bárbara Lennie (Ana), Óscar Jaenada (alférez Gorriamendi), José Coronado (sargento Bastaurrés), José Manuel Cerviño (Don Gonzalo), Antonio Dechent (Barbate), Juan José Ballesta (Iturbe), Luis Callejo (Padre Vargas). Anna Castillo (la Parda), Andrés Gertrúdix (licenciado Ulzama).

oro2No reluce nada.

            No son pocos los títulos que tienen la búsqueda del mítico El Dorado como argumento fílmico. La película de Díaz Yanes se suma a un pelotón variopinto en que ninguna obra ha brillado con luz propia excepto la enloquecida Aguirre, la cólera de Dios (1972) de Werner Herzog. También nuestro Carlos Saura pinchó en 1988 con su El Dorado. Es como si la selva se tragara a todos los que se atreven a internarse en ella. Hacen buena la maldición que pesa sobre quienes intentaron encontrar la ciudad con los tejados de oro puro, una quimera que fascinó con un rápido enriquecimiento a no pocos ilusos que en el mundo han sido.

            A Oro le falta armazón y progreso, no tiene hasta muy avanzada la película un protagonista, que por otra parte tampoco acaba de caernos simpático. Sobran a raudales asesinatos, ejecuciones y órdenes disparatadas del capitán de la empresa, primero, y de sus sucesores, después. No basta la codicia y la baja estofa de los integrantes de la expedición para justificar tamaño despliegue de atrocidades. Una cosa es que los tiempos fueran bárbaros y muy otra es que la gente matara y se dejara matar por quítame allá esas pajas. Casi nada resulta lógico y plausible en el trazo de los personajes y en el desarrollo de la acción. La monotonía de la misma selva (se ve que se ha filmado en sitios cómodos para el rodaje), la estrechez de miras de los expedicionarios y las pasiones de la codicia y la lujuria con el suplemento de las rivalidades regionales (vasconavarros, aragoneses y extremeños dispuestos a partirse el alma por defender su terruño) componen un conjunto deslavazado, poco creíble y nada atractivo.

            Por otro lado, ni la interpretación ni la narración resultan convincentes. La dirección de actores es muy floja y la mayoría de ellos dan vida a estereotipos más que a personajes de carne y hueso. La voz en off que se supone que es la del escribano Ulzama que registra fehacientemente los hechos en su cuaderno de viaje no contribuye a volver más interesantes a las bestezuelas que pueblan esta «escuadra hacia la muerte» y hacia el desengaño. El mismo final, remedando a Núñez de Balboa (por cierto, un descubridor que acabó en el cadalso), otorga a los dos supervivientes el honor de descubrir el océano Pacífico o al menos de tomar posesión del mismo en nombre de la corona española.

            Bagatelas estas que no hacen mejor ni peor esta fábula sobre el homo homini lupus, su codicia innata y el deseo de honra y reconocimiento que movió a muchos de los conquistadores españoles en la odisea americana. No es oro todo lo que reluce y mucho menos en esta película que lleva por título el nombre del preciado metal.

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