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ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS

Escrito por Rubén de la Prida
  • Titulo Original
    Murder on the Orient Express
  • Producción
    Winston Azzopardi, Kenneth Branagh, Mark Gordon, Judy Hofflund (EE. UU./ Malta, 2017).
  • Dirección
    Kenneth Branagh
  • Guión
    Michael Green
  • Fotografía
    Haris Zambarloukos
  • Música
    Patrick Doyle
  • Montaje
    Mick Audsley
  • Distribuidora
    Hispano Foxfilm
  • Estreno
    24 Noviembre 2017
  • Duración
    114 min.
  • Intérpretes
    Kenneth Branagh (Hercule Poirot), Penélope Cruz (Pilar Estravados), Johnny Depp (Edward Ratchett), Derek Jacobi (Edward Henry Masterman), Michelle Pfeiffer (Caroline Hubbard), Judi Dench (Princess Dragomiroff), Willem Dafoe (Gerhard Hardman).

asesinato2Repitiendo la fórmula del éxito. 

La última aparición pública de Agatha Christie tuvo lugar en 1974, durante el estreno de la adaptación cinematográfica de su novela Asesinato en el Orient Express. Sidney Lumet fue el encargado de llevar a la gran pantalla por primera vez aquella inolvidable aventura del detective Hercule Poirot. Lumet, quien como buen representante del grupo de directores conocido como generación de la televisión, había utilizado para ello un presupuesto relativamente reducido, consiguió que la cinta fuera todo un éxito de público y crítica. ¿La receta del éxito? Bien fácil. Una contenida opulencia en la puesta en escena, un ritmo ágil, un halo de misterio que hacía honor al relato de partida y, sobre todo, el glamur que se desprendía de juntar en un mismo tren a un puñado de estrellas de Hollywood, desde Lauren Bacall a Anthony Perkins, pasando por Sean Connery o Ingrid Bergman, que ganó con esta interpretación su tercer Oscar. Parece ser que a Christie le gustó la película, con una salvedad: el bigote de Poirot, representado por un histriónico Albert Finney, no era lo suficientemente ostentoso.

Es, por tanto, de esperar, que Christie hubiera estado más que satisfecha con el prominente mostacho que luce Kenneth Branagh en su nueva adaptación del libro. Su caracterización del detective belga, además, aporta a la figura un empaque que se echaba de menos en la interpretación de Finney, y que resulta de agradecer. Branagh opta por repetir la fórmula del éxito de Lumet, reuniendo de nuevo a varios de los más exitosos intérpretes del cine actual (Penélope Cruz, Johnny Depp), amén de algunas viejas glorias del firmamento hollywoodiense (Derek Jacobi, Judi Dench) y de una excelente Michelle Pfeiffer, como anzuelo seguro para atraer al público. Y lo consigue. Por lo demás, la cinta resulta una digna versión de la novela de Christie, aunque el conjunto se antoja un poco desigual. El británico acierta, sobre todo, en los momentos en que la puesta en escena es más próxima al que es su hábitat natural: el teatro. Las secuencias que mayor inspiración encuentran en este medio (como aquella en la que Poirot explica la clave del caso, de brillante resolución visual) resultan las mejores de todo el film. Sin embargo, cuando Sir Kenneth se pierde en vistosos efectos generados por ordenador, o en movimientos de cámara barrocos y sin fin estético aparente (¿qué intención persigue el autor cuando inserta un paneo vertical de 180° en un interrogatorio?) la película se vuelve incoherente, y el equilibrio del resultado global se tambalea.

Asesinato en el Orient Express es una cinta que, como su predecesora – y a pesar de un par de sentencias filosóficas de Poirot acerca de la moral y la justicia – aspira, sobre todo, a entretener. Aunque no llege a la elegancia de la película de 1974 y le sobren un par de fuegos de artificio formales – y de minutos de metraje – la versión de Brannagh no defrauda. Al fin y al cabo, se le da bien adaptar clásicos. Por otra parte, es de justicia reconocer que el mérito principal no es suyo. Con la obra de Christie como base, es difícil hacerlo mal, a poco que se posea un cierto talento. Porque lo que más interesa, lo que mantiene al público pegado al asiento, una vez más, varias generaciones después de la publicación de la novela, y de su primera filmación, no es otra cosa que la pregunta: ¿quién será el asesino?

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