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COLUMBUS

Escrito por José A. Planes Pedreño
  • Titulo Original
    COLUMBUS.
  • Producción
    Depth of Field / Nonetheless Productions / Superlative Films (Estados Unidos, 2017)
  • Dirección
    Kogonada.
  • Guión
    Kogonada.
  • Fotografía
    Elisha Christian.
  • Música
    Hammock.
  • Montaje
    Kogonada.
  • Estreno
    22 Diciembre 2017
  • Duración
    100 min.
  • Intérpretes
    John Cho (Jin), Haley Lu Richardson (Casey), Parker Posey (Eleanor), Erin Allegritti (Emma), Rory Culkin (Gabriel), Jim Dougherty (Aaron).

Un involuntario vídeo-ensayo de metraje extendido

Hasta hace poco, el surcoreano Kogonada  (seudónimo derivado del nombre del guionista de Yasujiro Ozu) era conocido en los círculos cinéfilos por los vídeo-ensayos publicados en su perfil de la red social Vimeo y en su web personal. Estas pequeñas piezas audiovisuales estaban destinadas al esclarecimiento de diferentes aspectos estilísticos de cineastas como el mencioanado Ozu, Vittorio de Sica, Robert Bresson, Andrei Tarkovsky…, pero también de directores más actuales, como Richard Linklater, Terrence Malick, Quentin Tarantino o Darren Aronofsky. Visionando de nuevo algunos de estos trabajos, es perceptible la tentativa puramente analítica (como no puede ser de otra forma) al igual que la expresión subjetiva que subyace en estos acercamientos. O enunciado de otra manera: uno acaba reconociendo los intereses creativos de estas supercuts en función de los elementos sobre los que este autor pone sus ojos, como él mismo ha explicado en distintas entrevistas. El resultado es un ejercicio donde el enfoque didáctico termina teniendo siendo fagocitado por su carácter exploratorio, por la interiorización estética sobre esos universos ajenos.

Ahora Kogonada debuta en la dirección cinematográfica con esta película, que nace a raíz de un viaje que llevó a cabo en la ciudad de Columbus (Indiana) después de haber leído en el New York Times que la American Institute of Architects había clasificado esa localidad como la más significativa de Estados Unidos desde el punto de vista arquitectónico. El caso es que el día que pasó allí fue suficiente para decidirse a emprender un largometraje cuyo guion concluiría tan solo unos pocos meses después de aquella visita. La historia gira alrededor del encuentro y la peculiar relación que se establece entre dos personajes, Jin y Casey, dentro del singular marco de Columbus: el primero, surcoreano, se ha trasladado hasta allí después de conocer que su padre, un conocido profesor e investigador de arquitectura modernista, ha sufrido un infarto y que se encuentra en coma; el segundo es Casey, una joven entusiasta de las obras arquitectónicas locales que trabaja en una biblioteca pública, pero cuya vida parece algo encallada a tenor de la estrecha vigilancia que ejerce sobre su madre, lo cual le imposibilita acometer otros proyectos. Luego de conocerse, insistimos, en circunstancias casuales, Casey irá mostrando a Jin sus edificios preferidos en sucesivos encuentros, con la particularidad de que, conforme van ganando en confianza, irán compartiendo los problemas que los afligen.

Al revés que en sus video-ensayos, Columbus es un largometraje en el que, por desgracia, y contra la voluntad del cineasta, sobrevuela una cierta (y fastidiosa) vertiente didáctica que obstaculiza los méritos artísticos propiamente dichos. Sin duda Kogonada debe ser consciente de que las reglas a la hora de valorar este trabajo no pueden ser las mismas que con respecto a sus piezas anteriores, razón por la cual el filme nos parece más una recolección de procedimientos estéticos extraídos de estilos precedentes que una obra cinematográfica dotada de un discurso independiente. El realizador surcoreano lleva a cabo, en general, una meticulosa planificación de los encuadres, de tal forma que, sistemáticamente, los protagonistas tienden a quedar relegados por las líneas horizontales y verticales de los imponentes edificios arquitectónicos donde estos son ubicados, generando una marcada disparidad entre figura y fondo…, que debería ser la vía de acceso para adentrarnos en la insondable profundidad de la historia.

Kogonada dedicó años a estudiar el cine de Ozu en su tesis doctoral, y a fe que el magisterio del maestro nipón emerge en algunas de las maniobras desplegadas a lo largo de la narración: abundan las tomas desde pasillos hogareños que los personajes cruzan no sin haber recogido estas los momentos de vacuidad de rigor antes y después de dichos tránsitos; son frecuentes, del mismo modo, los característicos pillow shots del director japonés, abruptos cortes en la acción o en los diálogos con los cuales somos trasladados súbitamente a los silentes monumentos de la ciudad; cabe destacar, por último, que la deliberada propensión a las tomas largas y contemplativas conducen a otros momentos la mar de divertidos, como cuando una conversación es filmada en fuera de campo a excepción de un espejo, única perspectiva con la que captamos a los dos interlocutores..., pero al mismo tiempo un artilugio con que sugerir la imposible restauración del idilio romántico que vivieron años atrás.

Dicho esto, donde más quedan al descubierto las limitaciones del largometraje es en lo relativo a la construcción y desarrollo de la fortuita relación del dúo protagonista, perezosamente familiar a la planteada en títulos como Breve encuentro (David Lean, 1945), El eclipse (Michelangelo Antonioni, 1962), In the Mood for Love (Wong Kar-Wai, 2000) o, sobre todo, Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003) si consideramos en este último caso las diferencias generacionales entre los personajes y su abierta desconexión de los lugares por los que transitan. Huelga decir que, aunque provista de un metraje más dilatado, Columbus es una nueva supercut en la filmografía del incipiente director. Claro que también puede ser contemplada como un ejercicio de prácticas (la observación proviene del compañero Diego Salgado) o un engañoso trueque en el que, como solía decir el crítico Ángel Fernández-Santos para situaciones similares, al final llegamos a la conclusión cariacontecidos de que nos han dado gato por liebre.

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