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SIN RODEOS

Escrito por José Luis Sánchez Noriega
  • Producción
    Atresmedia Cine / Bowfinger International Pictures / Movistar+ / Sin Filtro la Película (España, 2018)
  • Dirección
    Santiago Segura
  • Guión
    Benigno López, Santiago Segura, Diego Ayala, Nicolás López
  • Fotografía
    Kiko de la Rica
  • Música
    Roque Baños, Tessy Díez
  • Distribuidora
    A Contracorriente
  • Estreno
    02 Marzo 2018
  • Duración
    87 min.
  • Intérpretes
    Maribel Verdú, Candela Peña, Diego Martín, Rafael Spregelburd, Cristina Pedroche, Santiago Segura, Cristina Castaño, Bárbara Santa-Cruz, David Guapo, Toni Acosta, Olvido Gara "Alaska", Enrique San Francisco, Mario Vaquerizo

sinrodeos2Contra la tontuna y el postureo digitales

            Definitivamente, con este trabajo Santiago Segura no sólo demuestra que tiene vida (cinematográfica) más allá de Torrente, sino que sus ideas y valores se encuentran en los antípodas de aquel casposo expolicía, machista y fascista. Con un guion ajeno –se trata de un remake de la producción chilena Sin filtro (Nicolás López, 2016)- realiza aquí su particular reivindicación de la independencia, adultez, dignidad… de las mujeres a través de una historia que puede ser aplaudida por todo/a feminista.  

            Esta comedia cuenta con el protagonismo absoluto de Paz, una creadora publicitaria que ve su mundo derrumbarse y sufre una crisis de la que saldrá gracias a un gurú de la televisión noctámbula. En su trabajo le ponen como jefa a una jovenzuela que sube videos a Instagram y hace de la presencia en las redes el argumento para su promoción profesional; en casa tiene como pareja a un pintor ensimismado incapaz de resolver cuestiones de la vida cotidiana y ha de soportar al hijo de éste, un descerebrado y soez veinteañero. Tampoco encuentra consuelo en su mejor amiga, impermeable a las preocupaciones de Paz y obsesionada con un exnovio del que no es capaz de distanciarse, ni en su hermana, una entregada animalista que celebra una fiesta de cumpleaños del gato (sic). La vida de Paz no es fácil y aún ha de soportar agresiones como las fiestas del vecino de arriba, que le obligan a pasar las noches en vela, o los encontronazos con una agresiva conductora. Únicamente un antiguo novio y actual compañero de oficina –en trance de casarse con una mujer castrante- le presta algún apoyo y atención. Afortunadamente todo experimenta un cambio radical tras acudir Paz a un vidente que le proporciona una pócima gracias a la cual afronta los conflictos con una energía inusitada.

            La pieza funciona, tiene gracia y dimana una muy pertinente crítica al postureo de las empresas del comercio digital o de los gurús que hacen de las redes sociales un mundo más pertinente y real de lo que parece razonable. Se muestran críticamente la agresividad y competitividad de los jóvenes en el espacio ciudadano o en el profesional, los estereotipos de pareja tradicional y el rol maternal de las novias, la sobrevaloración y bohemia de los autodenominados artistas, la incomunicación entre personas próximas absorbidas por la hiperconectividad del teléfono móvil, el animalismo más ñoño que radical, las conductas insolidarias y la violencia en las comunidades de vecinos, el endiosamiento de jóvenes sin oficio ni beneficio, los tópicos sobre el mal humor de las mujeres… en fin, todo un diagnóstico de nuestra sociedad con talante de caricatura y humor reconfortante, particularmente por la crítica al machismo o al patriarcado.

Segura prácticamente calca con fidelidad la película chilena, producida por Netflix y de difusión limitada, pues diálogos, personajes, situaciones… son idénticos, con la excepción del vidente a cuya consulta acude Paz -que en el original es un médico tradicional chino que le trata con acupuntura- y otros detalles muy menores. Se vale de actores muy mediáticos que le funcionan y se arropa con pequeños papeles y cameos de Florentino Fernández, Gran Wyoming, Alaska o José Mota. A la película le sobra la convencional deriva final hacia la comedia romántica, pues no añade nada, resulta extremadamente previsible y en buena medida desdice el discurso previo, más ácido. El resultado de conjunto es una obra ágil, refrescante, que permite unas risas.

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