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Cine fantástico y de terror español. De los orígenes a la edad de oro (1912-83)

Escrito por Redacción

Cine fantástico y de terror español. De los orígenes a la edad de oro (1912-1983).

Ruben Higueras (Ed.). T&B Editores. 409 páginas.

Con demasiada frecuencia tiende a pensarse que el cine fantástico y de terror español constituye un corpus homogéneo cuyas características pueden resumirse en contadas líneas. Nada más lejos de la realidad: además de haber constituido uno de los géneros más fecundos (especialmente de 1968 a 1974, la edad dorada del género en nuestro país, donde solo entre 1971 y 1973Portada Cine Fantástico se produjeron ochenta largometrajes enmarcados en dicha modalidad) y rentables para nuestra cinematografía, el fantaterror hispano presenta notables variantes estilísticas y discursivas entre los filmes que lo integran. He aquí el principal fin que guía el volumen que el lector sostiene entre sus manos: dar cuenta de las particularidades concretas de una amplia selección (esperemos que lo suficientemente representativa) de largometrajes pertenecientes a dicho género con el objeto de reflejar las tensiones y contradicciones en su seno y de dilucidar cuáles fueron las aportaciones de la cinematografía española al cine fantástico y de terror, sin la imperiosa necesidad taxonómica (presente en estudios precedentes) de formular rasgos comunes que caracterizasen globalmente lo que, debido a cuestiones industriales, coyunturales y/o autorales, tendía a la heterogeneidad.

El corpus de filmes analizados a lo largo de las páginas que siguen pretende brindar una visión caleidoscópica del género en España lo suficientemente amplia como para abarcar por igual tanto sus filmes más conseguidos como aquellos otros de discutible (o ínfima) calidad. Quedarnos únicamente con los primeros habría sido ofrecer al lector una visión parcial y distorsionada de lo que constituye el cine fantástico y de terror español dentro de nuestras fronteras. [...] Asimismo, hemos considerado interesante incluir títulos que, a pesar de no pertenecer al cine fantástico, convocan varios de sus temas, arquetipos y/o recursos formales. La maleabilidad y permeabilidad del componente fantástico en muestras de otros géneros proporciona igualmente un sugerente vestigio de la riqueza y la importancia de este dentro de nuestra cinematografía.

Este volumen inicial abarca desde 1912 a 1983, fecha en que la conocida como “Ley Miró” (en realidad, el Real Decreto 3304/1983, de 28 de diciembre, junto a las Órdenes Ministeriales de febrero y mayo de 1984 que lo desarrollaban), con un ojo puesto en el modelo francés, intentó promover y proteger un cine “de calidad”, lo que conllevó un drástico descenso en la producción del denostado cine de género y su reformulación. Ninguna otra fecha nos parecía más apropiada como división para nuestra obra, de manera que el segundo volumen comenzará a partir de 1984, con producciones representativas de estas nuevas modulaciones del cine fantástico y de terror español tales como Akelarre (Pedro Olea), Feroz (Manuel Gutiérrez Aragón) o El bosque animado (José Luis Cuerda, 1987), que poco tienen que ver con las del período inmediatamente anterior.

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