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La doble vida de Krzysztof Kieslowski

Escrito por Redacción

12034317 10206706047361302 6477565790761343087 oLa doble vida de Krzysztof Kieslowski, de Joanna Bardzinska (coord.), San Sebastián, Donostia Kultura / Filmoteca Vasca, 2015, 237 pp.

San Sebastián tuvo ocasión de dar la bienvenida a Kieslowski en dos momentos muy especiales: en 1988, cuando el director vino a presentar No amarás (Krótki film o mi?o?ci) en la sección oficial del Festival, ganando el Premio Especial del Jurado y el Fipresci; y en 1994, cuando su trilogía Tres colores (Trois couleurs) se proyectó fuera de concurso. Es decir, al principio y al final de la vertiginosa -aunque tardía- carrera internacional del cineasta. En 1988, el público donostiarra descubrió a un director desconcertante de un país lejano que, después de triunfar en Cannes, se revelaba como uno de los cineastas que marcarían el rumbo del cine en las próximas décadas; seis años más tarde, celebraba la llegada de un clásico vivo, proclamado el “heredero de los grandes autores de la cinematografía europea”, capaz de "salvar el honor del cine a finales del siglo XX". La sala del hotel María Cristina donde tuvo lugar el encuentro de Kieslowski con el público estaba a rebosar y durante todo el certamen al director le acompañaron multitudes de jóvenes entusiastas. Admirado y aplaudido, al mismo tiempo que firmaba los autógrafos y respondía a las preguntas de los espectadores, Kie?lowskise despedía inesperada y definitivamente del cine. En aquel momento era difícil imaginar que no volvería a estrenar ninguna película. Cuando en 1996 fue reconocido en Girona con el Premio Europeo de los Medios, ya no pudo recogerlo...

Casi 20 años más tarde Krzysztof Kieslowski regresa ahora a San Sebastián con una retrospectiva organizada por la Filmoteca Vasca y Donostia Kultura, en colaboración con el Instituto Polaco de Cultura, y con esta monografía de la Colección Nosferatu, primer libro  colectivo sobre el director polaco en castellano. La publicación llega en un momento especial, tanto para la memoria sobre Kie?lowski, ya que se acerca el vigésimo aniversario de la muerte del cineasta, como para San Sebastián, que en 2016 se convierte en la Capital Europea de la Cultura.

No es casualidad que precisamente este año vuelva a las pantallas de Donostia un autor llamado a renovar las mejores tradiciones de la cinematografía europea, que fue, al fin y al cabo, el primer ganador del Premio de Cine Europeo Félix en 1988 y que demostró, como dice Marin Karmitz, "que es posible llevar a cabo la idea del cine europeo; un cine que, sin renegar de su propia memoria o de la memoria colectiva, pretende, al mismo tiempo, mostrar lo universal." Las películas de Kieslowski son europeas en un sentido profundo: su importancia para la cultura europea radica, ante todo, en convencernos de la necesidad de releer nuestra tradición, en la reflexión que provoca sobre sus valores y en la incesante búsqueda "de lo que nos une, no de lo que nos separa". El Concierto para la unificación de Europa que suena en la primera entrega de la trilogía, Azul (Bleu, 1993), no ha perdido su razón de ser, así como la filosofía de diálogo y la búsqueda de ese vínculo invisible que nos une y que resucita la obra de Kieslowski. De ahí que su presencia en San Sebastián en 2016 sea tan esperada.

La monografía que dejamos en sus manos permanece fiel al espíritu dialogante de Kie?lowski y confronta en sus páginas textos de autores polacos y españoles para ofrecer una visión completa y versátil, concebida desde ángulos y ópticas diferentes. El primordial reto de esta publicación consiste en ampliar la escasa bibliografía sobre el director en español con un título que abarque toda su obra: desde sus inicios y la menos conocida etapa polaca, con énfasis en su faceta documental, hasta su impacto internacional y el análisis de su influencia sobre el cine mundial. Para ello queríamos poner a disposición del lector castellanoparlante los textos de reconocidos expertos polacos, dando a conocer el contexto imprescindible para entender la totalidad de la obra del cineasta. El objetivo era también invitar a los críticos e historiadores de cine españoles a asomarse a su universo, para que el libro contribuya a los estudios sobre el cine de Kie?lowski introduciendo en su órbita voces españolas.

Este doble objetivo queda reflejado en la estructura de este libro organizado en cinco capítulos (sin contar el de Presentación) y en diez artículos: cinco traducidos del polaco y cinco escritos originalmente en español. Tal simetría se traduce en un índice de planteamiento cronológico donde los expertos polacos (Haltof, Jazdon, Lubelski, Sobolewski)  presentan la primera etapa de la carrera de Kieslowski -el periodo anterior al Decálogo (Dekalog, 1988)- desvelando el contexto social, político y cultural de la Polonia en la que se formó su personalidad artística y donde transcurrieron las primeras dos décadas de su carrera. Por su parte, los autores españoles (Santamarina, Rodríguez Merchán, García Serrano, Rodríguez Chico) toman el relevo para tratar sobre sus películas más conocidas internacionalmente, ahondando en el universo del director polaco con un enfoque sobre todo analítico e interpretativo. Una voz española -la de César Ballester, experto en cine eslavo- se une al primer bloque para tratar, en profundidad y con amplio conocimiento del marco contextualizador, el periodo de ficción entre los años 70 y los 80, y una voz polaca -la de Sebastian Smoli?ski, representante de la nueva generación de críticos de Polonia- extiende la perspectiva temporal de nuestro estudio hasta la actualidad con objeto de reflexionar sobre el legado de Kieslowski y buscar sus ecos en la cinematografía contemporánea. Todo este contenido va procedido por un capítulo de Presentación, abierto a su vez por las palabras de la directora Agnieszka Holland, amiga y colaboradora de Kieslowski, y que incluye una breve semblanza del autor de Tres colores de la mano de su biógrafo, Stanis?aw Zawislinski.

El dueto polaco-español de autores que componen estas páginas nos lleva al concepto de dualidad que encierra el título de esta monografía. La doble vida de Kieslowski no es solo una simple paráfrasis del título de una de las películas más conocidas del director; y no somos los primeros en hacer uso de ella. De este mismo juego de palabras se han servido varios críticos[1], normalmente para distinguir en la obra de Kieslowski dos bloques opuestos, dividiendo su carrera entre las películas "polacas" y las "francesas", el cine de corte realista y el metafísico, retratos de un mundo gris y cine "estetizante", o las primeras películas de ficción “masculinas” y las últimas, con mujeres como protagonistas… Esa "doble condición" parece inherente a la trayectoria de Kie?lowski, que se desdobla como los destinos de sus personajes y se resiste a clasificaciones unívocas. Aquí retomamos la mencionada paráfrasis sin intención de establecer líneas divisorias, sino para contemplar su obra entre dos polos -no necesariamente- opuestos: entre el documental y la ficción; el realismo y la metafísica; la prosa y la poesía; entre Polonia y Europa. La dialéctica de estas coordenadas forma parte del cine del director polaco y compone el hilo conductor de este libro.

¿Dónde termina el Kie?lowski documentalista y empieza el Kie?lowski director de películas de ficción? ¿Cómo un cineasta comprometido a “filmar la vida tal como es", para quien "la realidad es el único protagonista" llega a crear sugerentes mundos de celuloide?  ¿Se puede hablar de su huida de la convención realista o, más bien, de una nueva dirección en su exploración? ¿Cómo su cine, dedicado a describir "el mundo no representado" de la Polonia comunista se convierte en un cine de ambiciones metafísicas?  ¿En qué manera un cine sumergido en una realidad histórica concreta (que retrata todos los momentos clave de la historia reciente de Polonia, desde las distorsiones del régimen, hasta la transformación y las nuevas circumstancias de la vida en la libertad) se revela universal?  ¿Cuál es el nexo entre su obra polaca y las últimas películas rodadas en Francia? ¿Cómo un autor tan enraizado en sus orígenes y en la cinematografía local se convierte en un referente en el mapa del cine de autor europeo?

Todos los aspectos de la “doble vida de Kie?lowski” que presentan estas preguntas se debaten en los sucesivos capítulos de esta monografía, revelando, al mismo tiempo, la evolución de la trayectoria del cineasta y permitiendo apreciar su obra en plena dimensión. Para completar esta visión, aparte de los artículos que interpretan y analizan su cine, el libro ofrece también la oportunidad de leer al propio Kieslowski incluyendo tres textos suyos escritos en diferentes momentos de su carrera: un fragmento de su tesina de licenciatura de 1968, un artículo-manifiesto de 1981 y la carta dirigida a Walter Donohue de 1991.

El Kie?lowski que sale al encuentro del lector español en estas páginas es un realista y un metafísico, un investigador de la realidad y un documentalista del alma, un poeta de la prosa, un polaco en Europa y el más europeo de los cineastas polacos. En la frágil frontera entre la razón y el misterio, la representación y la metáfora, lo físico y lo metafísico, lo particular y lo universal, su obra se revela sólida y coherente. Si al empezar su camino Kieslowski vio en la cámara un instrumento capaz de revelar la verdad sobre la realidad, nunca dejó de perseguir este objetivo: su vocación documentalista pervive en el cine de ficción retratando la realidad de los sentimientos, lo que pasa en el interior del hombre. Porque la humanidad ha sido siempre la razón y el fin de su cine. “Hay que llegar a lo que ha sido el contenido del arte desde el principio del mundo: la vida del hombre. La vida misma hay que convertirla en pretexto y contenido del cine”, leemos en su tesina.

En una entrevista con Tadeusz Lubelski Kieslowski confiesa: “Todas mis películas las he hecho desde el punto de vista de alguien que no sabe e intenta comprender”. “No sé” son dos palabras repetidas por Kieslowski a menudo, que incitan a preguntarnos sobre las cuestiones básicas y universales, sobre los fundamentos de nuestra cultura, el sentido de la existencia y sobre nuestras vidas. “Que nos ensanchan los horizontes hacia territorios que se sitúan dentro de nosotros mismos”, como diría Szymborska.

Kieslowski decía que hacía las películas para hablar con la gente. Este diálogo continúa hoy día, inspirándonos valor para preguntar e intentar comprender. Esperamos que gracias a este libro esa conversación a la que invita el cine del director polaco pueda sonar ahora también en castellano.

(De la introducción de la autora, Joanna Bardzinska)



[1] Como títulos de sus artículos lo han utilizado Maria Kornatowska (“Podwójne ?ycia Krzysztofa Kie?lowskiego”, en Kino Krzysztofa Kie?lowskiego, Tadeusz Lubelski (ed.), Universitas, Cracovia, 1997, págs. 117-128) y Tadeusz Sobolewski (”Podwójne ?ycie Krzysztofa Kie?lowskiego”, en Kino, nº9, 1991, págs. 2-5). 

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