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59 SEMINCI

Escrito por Ángel Luis Inurria

dardenneLa Semana Internacional de Cine de Valladolid, la popular Seminci, a pesar de celebrarse en fechas poco propicias para ofrecer novedades, ha sabido superar una edición más dicho desafío. Sin obsesionarse por la “alfombra roja”, lo que no ha impedido la presencia de Belén Rueda como madrina del festival, ni las entregas de respectivas Espigas de Honor a Verónica Forqué y a Imanol Arias, ha insistido en las singularidades que la definen, potenciándolas con adornos como la proyección de la ganadora de diez  premios Goya, Blancanieves con la partitura de Alfonso Villalonga interpretada por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, y el  menos brillante, pero no menos importante, consistente en la programación de un ciclo dedicado a la Primera Guerra Mundial, auspiciada por Filmoteca Española y Cultura Arts IVAC, resultado del proyecto European Film Gateway, posibilitado por la colaboración de los  principales archivos europeos y sus más representativas filmotecas. El fructífero resultado se ha digitalizado y puesto online, en total setecientos cuarenta minutos de filmaciones, algunas muy breves, rodadas durante el conflicto que nos ilustran sobre diversos aspectos del mismo, documentos que en su mayor parte fueron realizados  con evidente intencionalidad por los países beligerantes.

Este festival de cine que nació bajo el franquismo, enmarcado en un contexto cultural que se parapetaba en los valores religiosos y humanos, y que pretendió interpretarnos a Bergman, ha ido evolucionando hacia el documento histórico, sociológico y documental, más allá de su sección Tiempo de Historia, donde a veces aún aparecen los valores religiosos, pero siempre los humanos, en los títulos programados en sus diversas secciones cobijados bajo el amplio paraguas del denominado cine de autor.

Un ciclo dedicado a la década dorada del cine turco (2004-2014), cinematografía que también ha estado presente en otras secciones, y cosechando premios, y  los ciclos dedicados a Ermanno Olmi y a Bong Joon Ho, junto a la sección Punto de encuentro y la ya citada Tiempo de Historia, han arropado a una más que digna Sección Oficial. El cine español se ha dado cita en Doc España y en Spanish Cinema que ofrece los considerados mejores títulos en exhibición de la cosecha anual, y se ha testimoniado la cinematografía de Castilla y León.

En la Sección Oficial, que en definitiva es la que define a un festival, aunque la Seminci sabe arroparse con efectividad en todas las que ampara, se abre a ese cine de autor que prestigia a los públicos que aplauden los títulos que la conforman, sin que ahuyenten a los exhibidores de las salas comerciales, a excepción de Little Feet (Pies Pequeños) de Alexandre Rockwell, uno de los actuales popes del cine independiente estadounidense, película rodada en blanco y negro y 16mm, tan curiosa y valorable como injustamente mal enjuiciada, la exposición de una cotidiana aventura infantil, con referencias al cine clásico anterior al sonoro, a la “nouvelle vague”, y  a las ya digeridas  excentricidades de la Chytilová, entre el documento neorrealista y la poesía de Vigo; por decir algo que pueda ilustrar sobre ella. Pero la triunfadora, Espiga de Plata, Premio FIPRESCI y del Jurado de la Juventud -algo tendrá que encandila a tan dispares jueces-  fue la realización de Dietrich Brüggemann, Kreuzweg (Camino de la Cruz) que relata el mortal viacrucis de una adolescente, fiel de la iglesia católica fundamentalista alemana, que ofrenda su vida a Dios para que su hermano consiga hablar. Destacable filme que ya será sujeto de análisis cuando se estrene. Diferentes y muy aplaudidas por el público fueron dos comedias, una sobre la eutanasia y otra sobre la descomposición y reconstrucción familiar. Aquella, Mita Nova (La fiesta de despedida) de Sharon Maymon y Tal Grant, transcurre en una residencia de ancianos  en la que un grupo de ellos deciden practicar la eutanasia a quienes se lo solicitan, comedia negra que se llevó la Espiga de Oro, además del premio para sus actrices. La otra comedia, típico producto británico, consigue con facilidad la risa de los espectadores que presencian los avatares que ocurren antes, mientras y después de una reunión  familiar, con moraleja y final feliz, dentro de lo que cabe, titulada What we did On Your Holiday (Nuestro último verano en Escocia), de Guy Jenkin y Andy Hamilton,  que recibió el Premio del Público. El premio para el mejor guión lo recibió el turco Kutlug  Atamen, también director del filme premiado, Kuzu (El corderito), que narra las dificultades de una humilde familia para conseguir un cordero que protagonice el banquete tradicional para celebrar la circuncisión de su hijo; realización con un final terrible, seguido de otro dulce, tanto como la sobresaliente fotografía de esta realización que fue premiada, debida a  Feza Çaldiran, nombre  a tener en cuenta.

seminciEl veterano Volker Schlöndorff fue el premiado como mejor director por Diplomatie, donde se cuentan los esfuerzos del cónsul sueco ante el gobernador nazi de París, para incumplir la orden de Hitler de destruir la ciudad; la actuación de su actor protagonista, Niels Arestrup, fue acreedora del premio para el mejor actor. En Punto de Encuentro triunfó el cine húngaro con la realización de la directora Virág Zomborácz Utóélet (El más allá), también responsable del guión, que narra las presiones de un padre para que su hijo continúe su carrera eclesiástica, y el premio Pilar Miró, nuevos realizadores, recayó en Damien Chazelle, responsable de  la original Whiplash, donde un baterista de jazz lucha por llegar a ser uno de los grandes.

La Seminci, afortunadamente, se afana por difundir y promocionar películas que posean una diferenciada relevancia artística y al tiempo  ilustrar el documento fílmico de nuestra época  --su sección documental Tiempo de Historia premió a Sacromonte, los sabios de la tribu, de Chus Gutiérrez, testimonio de la pervivencia del arte gitano--  aunque no por ello deja de mirar al público y cineastas futuros, como demuestran la sección competitiva Seminci Joven, para jóvenes entre 12 y 18 años y la Miniminci, muestra no competitiva para niños entre 7 y 12 años. En definitiva, un certamen que lucha contra un exiguo presupuesto, que cuenta con el apoyo de las autoridades y de la ciudad y que permite ver y  ayuda a su posterior presencia en nuestras pantallas comerciales de un cine de calidad, además de posibilitar el conocimiento de lejanas cinematografías.

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